"Deseo crear una raza de personajes híbridos, idolillos que presenten aleaciones de diferentes manifestaciones culturales: desde las más ancestrales y misteriosas hasta las más actuales y mediáticas. Me interesa que estas piezas se traduzcan en imágenes desconcertantes y difíciles de clasificar, que su habitat sea el umbral, que en ellas la dualidad sea protagonista: mezcla de elementos contradictorios que generan inquietud en el espectador, como expresiones faciales agresivas, mutilaciones físicas, posturas extrañas, etc; con elementos que inspiren ternura o agrado, ojos grandes, frente amplia y redonda de apariencia infantil, simetría facial, colores suaves... que en una misma identidad se entrecruce lo terrible y lo amable, lo antiguo y lo prehispánico. Que tras la apreciación de cada una de estas criaturas se construya un collage mental de asociaciones derivadas de diversos territorios". Entrevista a Mariana Monteagudo Alberto Asprino: Reina Herrera y Maruja Herrera, abuela y madre, núcleo y estructura familiar de Mariana Monteagudo, ceramistas de tradición y por demás, referencias significativas en el arte venezolano. ¿Qué te han aportado? Mariana Monteagudo: Mi mayor agradecimiento hacia mi madre y hacia mi abuela es sin duda la cultura del oficio. Creo que simplemente no hay otra manera de llegar a algo si noes con la constancia y con una rutina diaria de trabajo. En mi casa nunca hubo una distinción entre trabajar y vivir, toda la vida cotidiana está entrelazada con la creación. Aparte tengo que decir que aunque he crecido entre personalidades de resonada trayectoria he sido estimulada por mi familia en mis propios proyectos sin sentirme de alguna manera apabullada o desplazada. No sólo me he desarrollado en un ámbito creativo, sino además de estímulo y respeto a la creatividad de cada quien. AA: Crecer en ese medio artístico tan íntimo y sensible ha sido un privilegio. ¿Cómo te influenció? ¿Qué exploraste de esa intimidad, de ese diálogo cotidiano? MM: La individualidad, con eso resumo todo. Cuando veía a mi abuela trabajar en lo suyo y luego a mi madre en su propuesta que es completamente distinta, y al final del día, tomando café compartían opiniones personales sobre el trabajo de cada una, me enseñaron un ejemplo de respeto, admiración e interés genuino por el camino creativo individual. Todos en la familia fuimos incentivados y tratados de la misma manera, pero de alguna forma hemos logrado cada uno ir por una camino diferente y distintivo. AA: ¿Por qué tu inclinación a las artes plásticas y no hacia la música o al diseño gráfico como el resto de tus hermanos, o al medio audiovisual como Alberto Monteagudo, tu padre? MM: Tengo mucho de mi padre. Supongo que se ha dado a conocer a través del medio audiovisual, pero no muchas personas saben que mi papá es una especie de hombre renacentista. Es una mezcla de pintor, escritor, cineasta, dibujante, diseñador, animador y músico. Quizá no tengo ese talento múltiple, pero si ha sido un gran estímulo para mí en todo. Y lo que heredé particularmente, que me distingue como hija de mi padre es la constante investigación de nuevos materiales. Me enseñó que se puede hacer alquimia con los elementos y que ningún material se limita a su uso establecido. Me enseñó a transgredir las barreras de lo obvio, y creo que eso es una gran cosa. AA: Mariana Monteagudo creció artísticamente despacio, la gestación de su obra fue silente y en muy poco tiempo salió a la escena del arte con una propuesta contundente, madura en rasgos generales para ser tan joven. ¿Qué te ha impulsado? MM: El oficio, ni más ni menos. Una vez que has reunido una tonelada y media de apuntes y obras, ya eres presentable como un creador medianamente serio. AA: De tu generación eres una de las creadoras que ha tenido mayor vuelo. Se me ocurre pensar que ahora la prisa es una característica tuya, muy personal. ¿Qué hay en esa prisa? MM: Acumulación de productos para poder tener suficiente criterio de selección y descarte sin que te quede un trabajo enclenque. AA: En los últimos años te he sentido sola, separada de los jóvenes artistas, refugiada en tu obra. ¿Hay algo de encierro también en tu sentir interior? MM: Yo creo que en ese sentido soy anacrónica al pensar que la única manera de producir un trabajo contundente es absorberse en el taller y hablarse hacia adentro. No obstante, mi trabajo tiene mucho del mass media y de propuestas de vanguardia donde las comunicaciones son muy importantes. AA: ¿Cómo abordas tus ideas creativas, qué te inspira? MM: Una de las cosas que más me complace del camino que he escogido es que cualquier influencia es válida, siempre y cuando se adapte a mi propuesta. En este momento, por ejemplo estoy utilizando referencias desde el punk hasta armaduras medievales, diseñadores de moda como Alexander Mcqueen y Vivienne Westwood, pasando por momias egipcias, la Barbie y el manga japonés. Se podría decir que el hilo conductor de todas las influencias en estos personajes híbridos y eclécticos es mi técnica particular que respeta una especial manera de abrazar el volumen y los materiales. Al final la técnica ayuda a amalgamar todo ese collage de influencias en una serie de imágenes coherentes y conexas. AA: Toda creación es espejo del ser que las anima. ¿Cómo se refleja en tu caso? MM: Mis obras son autobiográficas y personales. Son voces que demandan independencia. Para mí el taller es un refugio de libertad donde puedo decir las cosas sin temor a ofender, por lo que puedo decir que mis personajes me reflejan sin restricciones ni reservas. AA: A la hora de expresarte, pareciera que tu obra lo dice todo. ¿Qué dejas para tí como interlocutora, qué buscas decir, comunicar? MM: Siempre procuro que no haya ideas literales. Me gusta que las referencias que aplico estén en las piezas pero que se desdibujen un poco. Muchas veces lo que para mi significa una cosa determinada, para otra persona dispara recuerdos totalmente diferentes. Pero tampoco me gusta ser demasiado hermética en los elementos que presento. Prefiero abrir puentes de asociación, más que dejar las cosas en el total misterio. AA: En tu rico imaginario, en el fondo, hay algo de real. ¿Te representan tus personajes? MM: Son reales en la medida que generen sentimientos en la gente. Si resultaran indiferentes, no existen. AA: En tu indagación plástica hay diversos medios que se tocan, se juntan para dialogar y proponer tus conceptos. Lo gráfico, lo pictórico y el volumen, ¿cómo los abordas, qué ocultan esas pieles? MM: Puede que en mi ambición de aplicar todo lo que yo he aprendido en una misma figura estoy constantemente cubriendo lo que está debajo. Intento fundir varias disciplinas y tal vez por ello, no puedo evitar que en algún momento se entrecrucen o se impongan unas sobre las otras. AA: La cerámica desde el ámbito familiar ha sido indudablemente una sensible influencia en tu obra. Desde mi punto de vista el uso de este medio es más un soporte que una necesidad intrínseca. Siempre he sentido ese deslinde con la cerámica contemporánea venezolana, por tu postura artística y por el hacer y sentir el material. ¿Qué pasa por tu cabeza? ¿Qué sientes ante la diatriba en torno a tu trabajo, al ser catalogado como cerámica por unos y la demarcación radical planteada por otros, como es mi caso, por ejemplo? MM: Básicamente me tiene sin cuidado en qué sitio los demás me coloquen. Sin embargo no me considero ceramista, porque no estoy ligada al material cuando pienso en el producto terminado. En la cerámica todo parece estar premeditado ya que una vez quemada la pieza no hay vuelta atrás, en cambio con mi técnica puede pasar cualquier cosa, y eso deja lindas sorpresas, pero también es duro porque no hay garantías de nada. Mis piezas comienzan con el modelado en cerámica para crear los volúmenes, pero luego viene una capa de yeso que será después tallada, pintada, lijada e intervenida con un sin fin de objetos. Así que se diría que sólo las formas básicas fueron hechas en cerámica, tan sólo para ofrecer una guía previa de lo que será después. He estado en contacto con la cerámica desde mi infancia, así que fue una necesidad práctica más que conceptual el uso del material en mi propuesta, pero con el giro eventual de la alquimia entre los materiales, he podido sentirme libre de barreras para usar cualquier cosa que pudiera estar en servicio de mi estética particular. AA: El soporte cerámico por sí solo en tu caso no se sostiene, necesita abrazar un sin fin de materiales y recursos plásticos para consolidar tu propuesta conceptual. ¿Cómo orquestas tu búsqueda? MM: Las figuras en la etapa cerámica no me satisfacen, ni en sus formas ni en su color, están como inanimadas, debo intervenirlas, sobarlas, engrasarlas, manosearlas, vestirlas, maquillarlas hasta que tengan un poco de camino vivido y se hacen independientes. AA: Más allá de la discusión estéril de que si es cerámica o no, tu obra es muy autónoma a donde vaya, se mueve a gusto. Rompes el molde porque no buscas complacer, tiene esa sazón de un hacer recio y personal. ¿Cómo la defiendes? MM: He visto propuestas en otros artistas que manejan más o menos la misma temática que la mía. Hoy en día es muy difícil hacer algo realmente nuevo, pero considero que tengo a mi favor la originalidad de mi trabajo en el conjunto de sus elementos y la manera en que está ejecutado. Normalmente las personas se sorprenden (a veces se desagradan) por ver algo que les es familiar pero a la vez les intriga el tratamiento de los materiales, cuyo desarrollo y resultado son muy particulares y personales, hasta biográficos; puedo decir con propiedad que en mi trabajo no hay caprichos, cada cosa tiene un sentido en función de la integridad de cada pieza. AA: En la defensa de tu trabajo de grado presentada recientemente planteabas la necesidad de establecer aproximaciones y vínculos conceptuales con otros artistas, sobre todo foráneos. ¿Cómo manejas esas inevitables referencias? ¿Ha influenciado el arte venezolano en algo puntual en tu obra? MM: Pienso que he podido crear un mundo propio que se ha ido entrelazando de tal manera con mi personalidad y modo de vida que cualquier influencia es bienvenida para participar en ese mundo sin desvirtuarlo. Con respecto al arte venezolano... Marisol es la única que de verdad me late en la cueva... AA: En la mencionada defensa, incluías una serie de cuadernillos con tus bocetos, dibujos,apuntes, temas e impresiones íntimas. El privilegio de verlos me reveló el alma de tus personajes, la vida que les incorporas. ¿Son notas autobiográficas? MM: Tal vez por ser apuntes hechos sólo para mí, sin pensar en exhibirlos, resultan más privados, más desinteresados. Casi nunca tomo referencias directas de los cuadernos para el diseño de mis piezas, sin embargo se podría decir que de esos cuadernos surgió y se fundó mi propuesta. Yo empecé anotando un proyecto muy concreto y puntual para hacer una serie de figuras hechas en piedra o materiales parecidos, a partir de moldes de muñecas de plástico, con la intención de presentar una obra que jugara con la yuxtaposición entre lo producido en masa y lo rupestre. Poco a poco, y a partir de esa primera idea emergieron mis propios diseños y cada vez se fue desplazando más la idea del uso de los moldes. Así que no sólo en los cuadernos está el germen de la idea sino también una suerte de gran catálogo de diseños de personajes y variantes sobre una misma idea. Ese es justamente el encanto del cuaderno, se puede producir mil ideas y descartar otras mil, sin comprometerse a llevarlas a la realidad. AA: ¿Qué le ha brindado a tu trabajo la rica experiencia acumulada? MM: Espero haberme ido sofisticando poco a poco en el tiempo. También creo que he acumulado un buen archivo de técnicas y fórmulas para trabajar los materiales en favor de la riqueza del producto terminado. Desde el punto de vista conceptual puedo decir que soy menos ingenua. Ahora me siento más segura de las implicaciones que tienen mis imágenes, de los lenguajes que estoy tratando de comunicar. Producto de sus circunstancias existenciales, los personajes de Mariana Monteagudo no dejan de intrigarnos, de sorprendernos, de convertirse en espejos de nuestras propias miradas. Seres que desde lo más íntimo buscan vida propia. Aquella vida otorgada por su creadora, aquella otra vida que le brinda la mirada pública. Seres de hoy, seres de siempre, que están allí, erguidos, totémicos, animados por una razón de vida: la del arte mismo. Caracas, Marzo de 2006. |