Lina SINISTERRA

Publicado

“El silencio del color”

 

Galería 1er Piso
Abril 14 a Mayo 13 de 2016


El presente trabajo de Lina Sinisterra intenta eludir y significar a la vez el efecto paralizante de los lugares comunes de la expresión del pintor mediante la auto imposición de reglas de juego muy precisas que terminan por construirse en parámetros de procedimientos pictórico (*del texto de Gonzalo Díaz).

 
Me propuse en la representación de las ruedas cromáticas y los pantones de color -que tienen como referencia los artistas visuales-, a hacer una investigación seria sobre el color, se puede decir que una investigación formal y académica. Pero en la búsqueda de la obediencia encontré una evasión en el color gris que deja ver la pasión por el proceso del arte en tensión con las imágenes geométricas y ordenadas que supone la escuela formalista.

 
En el primer nivel una de las reglas más relevantes es hacer coincidir la imagen de la pintura con el referente obligado –académico- en todo proceso pictórico: la rueda de colores y las tablas de pantones. Sin embargo, en este ejercicio encontré la importancia de los espacios invisibles, de las zonas grises y del margen, que paradójicamente se presentan como el lugar donde según las reglas del juego soy libre. El gris es el espacio único donde sí puede aparecer el alma, la palabra, el pensamiento… (donde existo, el margen de libertad que puede recordar -en la ausencia de color- la memoria subjetiva del mismo).

 
Aunque son exploraciones geométricas que parten de una investigación profunda de las estructuras de color predeterminadas por los sistemas académicos su propósito no es mostrar dichos resultados de investigación, sino mas bien son el pretexto para que mediante la ejecución de estos cuadros se cree un espacio para la aparición del gesto. Un gesto que se hace visible en la organicidad de pensamientos y emociones siempre apretados en el cuerpo de la pintura, en ocasiones encubiertos y escondidos detrás de las apariencias.

 
En esta serie de trabajo busco con vehemencia romper todas las reglas de estos sistemas sin ser descubierta. El juego inicia con la auto imposición de un sistema de trabajo ordenado, estructurado, limitado, repetitivo y tedioso, parecido al mundo en el que operamos. Precisamente ahí, desde esa rigidez e imposición por la perfección aparece el sujeto, que se toma lo único a su alcance…. lo que a lo lejos es imperceptible.

 
Otro aspecto, que es crucial, es la presencia de una tensión entre el oficio del pintor (siempre en la pregunta existencial frente al hacer) y el resultado final, el cual aparenta casi la ausencia de dicho esfuerzo. Son trabajos que podrían desde lejos ser juzgados como impresiones donde no se ve el gesto de la mano del artista. Esta obra esconde el esfuerzo claramente implicado en su ejecución.

 
Si nos remontamos a mis obras anteriores aparece de manera repetitiva la necesidad de repetir, de poner en evidencia el gesto del esfuerzo en el resultado. En particular y repito, de manera repetitiva, autoimponer reglas de juego para una máxima economía de figuras y sistemas narrativos.

 
Como en mi primera exposición individual, 11 jornales presentada en 1997 en el Centro Cultural de España, en Santiago de Chile, aparece nuevamente una zona gris “regulada por la descripción que hace la psicología tradicional de la alucinación denominada -eco del pensamiento- y que consiste en la reverberancia deconstructiva de las voces que pululan –como lapsus inexpresados- en la cabeza del actuante alucinado.” (fragmento tomado del catalogo 11 jornales escrito por Gonzalo Díaz, 1997).

 
Por ultimo, y no menos importante: el gris. El ejercicio de pasar los colores a la escala de grises para usar estas superficies cómo la memoria perdida del color que representan y en ella las experiencias de la vida que el color contiene, que es una relación personal y subjetiva. Puntualmente el monologo de la supervivencia de la vida.

 
…unos pequeños márgenes de libertad se asoman como grietas que dividen el mundo abundante y aparentemente perfecto del color.

 
Hacer esta serie de pinturas se parece a mi vida, unos pedazos unidos para formar una idea de universo cuyas venas son línea de presencia gris.

 
Lina Sinisterra

 

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