Carlos Salazar ARENAS

Publicado

“Filatelia y Numismática”

 

Espacio Proyectos
Mayo 19 a junio 17 de 2016



De pequeño recuerdo haber alcanzado a tener un gran número de estampillas, que cuidadosamente despegaba de los sobres de correo que llegaban a mi casa o a la casa de mis abuelos o que compraba en las tiendas de filatelia y numismática que había en la carrera 15 de Bogotá. También llegué a coleccionar una buena cantidad de monedas de diferentes lugares del mundo y algunos billetes. Hoy en día no sé a dónde fueron a parar los álbumes que contenían ese material. Casi puedo afirmar que mi generación creció coleccionando monedas, billetes, estampillas, haciendo álbumes de diferentes tipos; desde los de los mundiales de fútbol hasta el de chocolatinas. Parece que el coleccionismo comienza como un juego de infancia y sigue manifestándose en algunas personas por el resto de sus vidas.

 
Hace un par de décadas, el coleccionismo de sellos postales y papel moneda tenía una gran acogida entre los jóvenes y adultos. Tal vez las disciplinas del coleccionismo más populares fueron en algún momento la filatelia y la numismática, pero de unos años para acá, los sellos postales y el correo tradicional, vio como el correo electrónico y los nuevos sistemas de comunicación fueron dejando las cartas en papel y las estampillas atrás y la producción de ese tipo de objetos se ha reducido sistemáticamente. Hoy en día parece que los sellos postales están condenados a formar parte de los objetos del pasado. Algo similar aunque no tan radical ha pasado con las monedas y los billetes, que le dan paso al dinero virtual, a las tarjetas de crédito y débito y a las transacciones digitales. Aunque el papel moneda se resiste a desaparecer, es posible que en unas décadas lo veamos casi como una anécdota del pasado, tal como vemos hoy en día a las estampillas. La virtualidad, que ha hecho que sistemáticamente desaparezcan los documentos para convertirse en bits, es una muestra de la desaparición del valor del objeto físico en el mundo contemporáneo.

 
Estos dibujos y pinturas han sido pensados mezclando imágenes de estampillas y billetes reales con imágenes que nunca estuvieron en ellos extraídas de la internet. La memoria de cada billete es cambiada y actualizada según hechos actuales en cada uno de los países a los que el billete hace referencia. Es un juego entre aquellos objetos que antes se atesoraban como piezas de colección y las imágenes digitales extraídas de la web que hoy nos desbordan. Los cuadros de esta exposición pretenden poner de presente un mundo en donde se acumulan bits y se desprecian los objetos físicos de manera sistemática. Un mundo que se ha ido volcando de manera esquizofrénica hacia la acumulación de lo intangible.

 
Carlos Salazar Arenas

 

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