Fernando GARCÍA VÁSQUEZ

Publicado

“Proyectos”

 

Espacio Proyectos
Febrero 4 a Marzo 4 de 2017



El trabajo de Fernando García Vásquez se caracteriza por la utilización de técnicas análogas y diversas, como la pintura, el collage, los ensamblajes, la escultura y las instalaciones. Su obra está comprometida con la realidad histórica y social colombiana, valiéndose de la hibridación, de cierta actitud antropofágica a través de la cual interactúa y se apropia de imágenes extraídas de la historia del arte, y las sitúa en la realidad específica de la cotidianidad azarosa de vivir y trabajar en Colombia.

 
Su interés en la historia del arte, en el entender la pintura y los pintores, y a la vez, su interés de alterar los originales lo lleva a su serie Desnudos “El eslabón perdido”, un grupo de copias de obras maestras a escala que comprende obras tan diversas como El nacimiento de Venus de Botticelli, y Los halcones nocturnos de Edward Hopper, entre muchas otras.

 
Curiosamente, estos óleos sobre madera vienen motivados por dos razones específicas. Por un lado, son una respuesta al drama del secuestro y el desplazamiento armado en Colombia; las escenas permanecen pero los personajes no están, (los) han desaparecido. Por otro lado, obedecen al interés por entender la relación de nuestra memoria con las imágenes y la historia misma.

 
La historia de la pintura se convierte en una especie de historia de lugares abandonados, una escenografía de lo probable. Es necesario recordar que Fernando García realiza estas obras como una forma de conocer a fondo la pintura y los pintores. Pero su investigación difiere de la investigación que realizaría un historiador, en tanto García al copiar interpreta las imágenes. Es entonces una investigación a partir de la interpretación, en la que se reúnen la invención y la ficción, donde el artista reconstruye lo que de otra forma sabríamos o imaginaríamos ver.

 
Con Desnudos “El eslabón perdido” el artista y docente de la Universidad del Atlántico nos invita a un acto de evocación; buscamos recuerdos de una existencia desaparecida. Las imágenes se han convertido en “pinturas desnudas” llenas de paradojas: lo que una vez nos fue familiar, ahora es extraño, lo gracioso puede también ser espantoso, y lo silencioso, delator.

 

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