Starsky Brines

Publicado

Stasrky Brines

1977

Caracas, Venezuela.

www.starskybrines.com
Twiter @StarskyBrines

Curriculum vitae

1977 Nace en Caracas, Venezuela. Vive y trabaja en Caracas

FORMACIÓN

Escuela de Artes Eloy Palacios. Marturín, Venezuela

Escuela de Diseño Gráfico del Instituto Universitario Monseñor de Talavera, Caracas. Venezuela

Licenciado en Artes Plásticas mención Pintura por el Instituto Universitario de Estudios Superiores de Artes Plásticas Armando Reverón. Caracas, Venezuela.


EXPOSICIONES INDIVIDUALES

2009 Caso Fortuito. Galería Fernando Pradilla. Madrid Pintura en Proceso. Proyecto Invasiones en el Espacio. Galería Artepuy Arte Contemporáneo, Caracas, Venezuela.

2008 Zoom Arterial. Galería Fernando Pradilla. Madrid Campeones Urbanos. Galería El Museo, Bogotá, Colombia.

2007 Dibujhatos. Colectivo 77: Starsky Brines + José Vivenes. Fundación Spazio Zero, Caracas, Venezuela.

2006 La Pintura de Homero por Starsky Brines. Fundación Spazio Zero, Caracas, Venezuela. La Última Página. Plaza Cubierta Carlos Raúl Villanueva (Universidad Central de Venezuela). Caracas, Venezuela.

1999 Biblioteca. Biblioteca Pública Oscar Palacios Herrera, San Martín, Caracas, Venezuela.

Somos. Taller Teatral Tiempo, Biblioteca Pública Aquiles Nazoa, Caracas, Venezuela.


EXPOSICIONES COLECTIVAS (SELECCIÓN)

2010 Lenguajes de Papel. Galería el Museo, Bogotá, Colombia. V Feria de Arte Moderno y Contemporáneo ArtMadrid. Young Art Project. Galería Fernando Pradilla. Madrid. Febrero 2010.

Arte-BA. Galería El Museo. Buenos Aires, Argentina.

FIA. Galería El Museo. Caracas, Venezuela.

SP-Arte. Galería Fernando Pradilla. Sao-Paulo, Brasil.

PINTA. Galería Fernando Pradilla, Londres, Inglaterra.

KIAF. Galería Fernando Pradilla. Seúl, Korea.

2009 KIAF Korean International Art Fair. Galería Fernando Pradilla. Seúl. Corea.

XVIII Feria Internacional de Arte Contemporáneo ArteSantander. Galería Marisa Marimón. Santander. España

Subasta Acción Solidaria “El cuadrado perfecto”. Galería Freites. Caracas, Venezuela

XVIII Feria Iberoamericana de Arte FIA. Galería El Museo. Caracas, Venezuela

SCOPE BASEL. Galería Fernando Pradilla. Basilea, Suiza

ArteBA. Galería Fernando Pradilla. Buenos Aires, Argentina

ArtMadrid. Galería El Museo. Madrid, España

ArteAmericas. Galería El Museo. Miami, Estados Unidos

IV Edición de la Subasta de Arte Fundación Carolina Herrera. Colegio Integral El Ávila. Caracas, Venezuela

2008 “Abanicos con aires de esperanza”. Subasta a beneficio de las Damas Salesianas. Galería Freites. Caracas, Venezuela

“Reformas, pinturas para el techo”. Oficina # 1 VIII Velada de Santa Lucía. Maracaibo Edo. Zulia

XVII Feria Iberoamericana de Arte FIA. Galería El Museo. Caracas, Venezuela.

Subasta 160 Arte Moderno y Contemporáneo. Casa de Subastas Odalys. Caracas, Venezuela.

“Cuestión de corazón”. Galería El Museo. Bogotá, Colombia

KIAF. Galería El Museo. Seúl, Corea

2007 Feria Internacional de Arte de Bogotá (ArtBo). Galería El Museo. Bogotá, Colombia. Famosos en bandejas. Subasta Fundaprocura. Galería Freites. Caracas, Venezuela.

Entre cajas. Sección áurea. Subasta Acción Solidaria. Centro Cultural Espacio Capuy. Caracas, Venezuela.

Salón de Jóvenes con FIAAM, Segundo Encuentro Nacional. Centro de Bellas Artes de Maracaibo. Estado Zulia, Venezuela.

II Gran Subasta a beneficio de la Fundación Carolina Herrera. Colegio Integral Ávila. Caracas, Venezuela.

Un golazo por el arte. Estadio Monumental de Maturín. Copa América. Estado Monagas, Venezuela.

X Salón CANTV Jóvenes con FIA: “Un salón tradicional”. Centro Cultural Corp Banca. Caracas, Venezuela.

XVI Feria Iberoamericana de Arte (FIA). Galería Artepuy. Hotel Tamanaco InterContinental. Caracas, Venezuela.

KIAF. Galería Bellarte. Seúl. Corea.

I Salón Nacional Banco Caroní Nóveles Artistas Plásticos. Museo Alejandro Otero. Caracas, Venezuela.

7ª Velada de Santa Lucía. Estado Zulia, Venezuela.

2006 Serial. La Carnicería Galería de Arte. Taller de Fotografía Roberto Mata. Caracas, Venezuela.

Feria Internacional de Arte de Bogotá (ArtBo). Galería Artepuy. Bogotá, Colombia.

XXX Salón Nacional de Arte Aragua. Museo de Arte Contemporáneo de Maracay Mario Abreu (MACMA). Maracay, Venezuela.

LXIII Salón Arturo Michelena. Ateneo de Valencia. Estado Carabobo, Venezuela.

FIAAM. Centro de Arte Lía Bermudez. Maracaibo, Estado Zulia, Venezuela.

Con perros y gatos. Galería Okyo. Caracas, Venezuela.

Pintado en la piel. Galería de Arte Nacional. Caracas, Venezuela.

Ámame con asco, que no nos queda tiempo. Exhibición proyecto curatorial artenlinea (www.artenlinea.cl).

Centro de Artes Visuales de Santiago (CAVS). Santiago de Chile, Chile.

Papel XII. Galería Blasini. Caracas, Venezuela.

Píxeles. El Espacio – GBGArts. Centro de Arquitectura Giaccof. Caracas, Venezuela.

Medidas variables, la Reverón del siglo XXI. Museo Alejandro Otero. Caracas, Venezuela.

KIAF. Galería Bellarte. Seúl, Corea.

Escrituras en Rosa. Galería Okyo. Caracas, Venezuela.

2005 Temporaria. Museo Jacobo Borges. Caracas, Venezuela.

XXX Salón Nacional de Arte Aragua. Museo de Arte Contemporáneo de Maracay Mario Abreu (MACMA). Maracay, Venezuela.

VI Bienal Nacional de Artes Plásticas de Puerto La Cruz. Galería Municipal de Arte Moderno. Estado Anzoátegui, Venezuela.

Pintón. El Espacio – GBGArts. Centro de Arquitectura Giaccof. Caracas, Venezuela.

PapelON. El Espacio – GBGArts. Centro de Arquitectura Giaccof. Caracas, Venezuela.

TransACCIÓN. Banco Central del Cóndor. El Espacio – GBGArts. Centro de Arquitectura Giaccof. Caracas, Venezuela.

III Salón Exxon-Mobil. Museo de Bellas Artes. Caracas, Venezuela.

Arte en juego. Museo de Bellas Artes. Caracas, Venezuela.

20 Nuevas Miradas, Jóvenes Pintores Venezolanos. Galería Dimaca. Caracas, Venezuela.

VIII Salón CANTV Jóvenes con FIA: Miradas Abiertas. Centro Cultural Corp Banca. Caracas, Venezuela.

En tránsito. Espacio Unnexus. IUESAPAR. Caracas, Venezuela.

Sólo para adultos. Fundación Spazio Zero. Caracas, Venezuela.

2004 VI Salón Universitario. Galería Universitaria de Arte, Universidad Central de Venezuela. Caracas, Venezuela.

20 hasta 40. Exposición itinerante: Museo de Miranda, Los Teques, estado Miranda; Ateneo de Cabudare, estado Lara; Galería El Galpón, Porlamar, estado Nueva Esparta y Ateneo de Valencia, estado Carabobo, Venezuela.

62 Salón Arturo Michelena. Ateneo de Valencia. Estado Carabobo, Venezuela.

XXXIII Premio Municipal de Artes Visuales, Salón Juan Lovera. Fundación BIV. Caracas, Venezuela.

2003 VII Salón Regional de Jóvenes Artistas. EAPAR. Barcelona, estado Anzoátegui, Venezuela.

VIII Salón de Artes Visuales Carmelo Fernández. Museo Carmelo Fernández. San Felipe, estado Yaracuy, Venezuela.

II Salón de Arte Exxon-Mobil. Galería de Arte Nacional. Caracas, Venezuela.

XXIII Salón de Pintura. Ateneo de Carúpano. Estado Sucre, Venezuela.


PREMIOS

2005 Segundo Premio. VIII Salón CANTV Jóvenes con FIA: Miradas Abiertas. Caracas, Venezuela.

2004 Gran Premio Juan Lovera. XXXIII Salón Municipal de Artes Visuales. Salón Juan Lovera. Caracas, Venezuela.

2003 Mención Honorífica. XXIII Salón de Pintura, Ateneo de Carúpano. Estado Sucre, Venezuela.

2003 Premio Mejor Pintura. VII Salón Regional de Jóvenes Artistas. Puerto La Cruz, estado Anzoátegui, Venezuela.

Obra disponible

Exposiciones

Galería
Abril 17 – Mayo 9 de 2015

Personajes extraños

Textos

Los extraños monstruos buenos de Starsky Brines

APARIENCIAS JOCOSAS Y DEVANEOS CON LA SOMBRA

 

-De las transformaciones de las figuras

Los personajes de Starsky Brines viven en transformación: una dinámica interna los anima, unas miradas inestables los hacen proyectar expectativas inesperadas. Consistencias cambiantes nos hacen dudar si se trata de niños o de personajes adultos (como seres no terminados -ni determinados- en ninguna edad, en ningún único estado); y nos hacen dudar si se trata de animales o humanos, en personal bestiario zoo-antropomórfico y mixturas que si bien él no ha inventado -pues vienen de culturas antiguas e idolillos arcaicos- sí revitaliza, al agregar a esos trasvases otro carácter fluctuante: entre figura jovial de la cultura de masas y expresiones afines a la tragedia y el drama.

Si ahondamos en los bestiarios de Brines notamos rasgos y momentos diferenciales. Por una parte, imágenes en que el animal lo era más propiamente, como sucedió especialmente en los años 2003 y 2004 (una costumbre que en ocasiones se mantiene, como observamos en las obras recientes Con chicha y polvo, Salgan de mi imaginación, o Ustedes no se pierdan). Paulatinamente los animales se fueron irguiendo y humanizando, aunque guardaran rasgos de la luminosidad de las mascotas o de la oscuridad de las bestias, como en Mototaxi, Es mejor no saber nada, o Miércoles por la noche. En Bailando en el valle prohibido el artista construye una conmovedora síntesis de vaca-bailarina. Más radicalmente, en Dígame pues, perros, patos y personas se acoplan armoniosamente. En otros momentos vemos que, con la tradición de los seres duales –como el centauro, la esfinge o el minotauro-, se yuxtaponen partes nítidas de dos especies para armar un cuerpo único -trompa de elefante con extremidades de pato de comiquitas, como en la obra Mamá, sé que es tarde, o de modo menos esperado como sucede en Caracas, yo te necesito, donde la mayor porción de la figura es de pajarito caído, pero el brazo que él extiende, inerte, es claramente humano-.

La mayoría de las veces, sin embargo, no se trata de la acción más racional y cultural de yuxtaponer, ni ya sólo de la –más plástica- de superponer. Se trata con frecuencia de una acción más orgánica y psicológica: la de imbricar. Y se nos pone de manifiesto entonces la gracia natural del artista para hacer germinar seres duales, su talento para unir tan estrechamente ciertos aspectos esenciales de facciones y anatomías hasta llegar al desdibujamiento de límites, cuando las que pudieron haber sido individualidades distintas resultan ya inseparables.

En Te la daré al terminar, si haces un buen trabajo, la actitud materna de reconvención, premio-y-castigo, se hace a un otro que no es precisamente un niño sino una especie de animal oscuro, bestia gris de ojos entristecidos. En La mirona insistente la mujer lleva cuernos semejantes a los de un alce pequeño, pero podrían ser más bien suaves alas de ave blanca.

Hay por cierto en la obra general de Brines una peculiar movilidad imaginística de las aves, esos seres alados que allí se mueven o se posan, flotan, se transfiguran y portan mensajes. En la obra Ella me alcanzó, un collage de cromos de antiguas colecciones zoológicas incorpora guacamayas, loros, urracas que comparten el soporte con uvas de antiguos cromos botánicos. Pero es el pájaro que allí el artista dibuja el que da su mayor vigor y ritmo a la imagen. Si en los cromos antiguos aquí convocados las aves muestran la quietud del documento pero a la vez la vitalidad de seres vivientes, el ágil dibujo del artista crea otro cruzamiento: el aliento del dibujo y la ambigua -¿reposada o moribunda?- lasitud del ave.

A veces un animal cobra mayor importancia, espacial y emotivamente, y el humano aparece como su títere de fabricación fría y plástica, como ese Matzinger Z que Brines dibuja pero que los perceptores de otras generaciones podemos leer más bien como el Zorro, aquí visto en todo caso como figura inerme que roza una conejita con su mano. Pero no se trata sólo de seres distintos que en el imaginario del artista vengan a acoplarse, sino también de distintas expresiones y talantes. Así, atracciones o rechazos entre los entes dan particular emocionalidad a las imágenes, y tanto el temple humorístico como el trágico pueden constituir a un mismo personaje. Seres como de comiquita revelan atisbos de engendros siniestros (atisbos decimos, pues aunque saben moverse en la oscuridad, mantienen pie a tierra en la zona luminosa).

Especial capacidad de transformación se observa en algunas obras por el pase alígero entre humor y violencia. En Pum.pá la figura pisa la pierna de un caído, que no se ve (tantas veces el caído no tiene rostro ni nombre en la vida real que el artista podría querer detenerse en ello). El humor viene dado por el modo dibujístico de la realización, un poco a la manera de las historietas, pero la violencia sobrepasa esa inicial puesta en escena feliz, y la crueldad aparece allí, a la vez evidente y contenida, a la vez como virulencia física y, si queremos verlo, como agresividad de clase. ¿Un pandillero, un cornudo, un fiero, o simplemente una figura para evadirnos? podríamos preguntarnos frente a la imagen Sin ti. Por su parte, en La última cena ¿son el tenedor y el cuchillo instrumentos para servirse los alimentos o armas tomadas al paso para la agresión al otro? Si allí los rostros no son belicosos ni los gestos pugnaces, y muestran más bien cierta amabilidad confiable, el puño alzado con tenedor (encima del personaje que no lo ve) resulta veladamente amenazante. Violencia familiar, violencia generalizada, agresión con disfraces –los que se usan en la vida real para ocultarla socialmente, o los matices que ponen las artes de la visualidad para dar cuerpo crítico a formas furtivas o a dobleces de los personajes, pudiéndose sugerir además que no se trata allí, precisamente, de seres de una sola pieza, aunque el artista niegue, explícitamente, asumir reflexiones morales-.

En todo caso se trata de organismos aún prestos a la apariencia jocosa, a un cierto orgullo de haber crecido como extraños monstruos buenos, como seres construidos a medio camino entre fantasías de infancia, vagos códigos reminiscentes tanto de la pintura clásica como de la estética del comic, y expresiones de alguna interioridad sombría de una adultez ya –casi- sin regreso. -Tensiones dentro de un mismo personaje

Si como vimos el imaginario de Starsky Brines está colmado de figuras en transformación, ahora veremos que buena parte de la intensidad general de su obra parece emanar del llamado especial que nos hacen los ojos de los personajes. En Recuerdo que veía ese lugar mucho más grande hay dos figuras principales y una tercera flotando entre ellas: fantasmal y desvanecida, de ojos vacíos. Pero sólo esta última muestra, aunque sea levemente, alguna presencia de sus dos ojos, mientras los seres principales tienen uno solo cada uno. Con mirada central de Cíclope uno, con un ojo del todo eliminado, el otro, parecen necesitarse para constituir entre ambos su verdadera visión, como si sólo siendo el uno muleta del otro y equilibrando así sus carencias, pudieran reconstruir una perspectiva y alcanzar -aun frágilmente- alguna profundidad del mundo que los rodea (pues el handicap del ojo único captaría el mundo como plano). Pero algo más ha sucedido que trasciende ese carácter fallido de la mirada individual, y es que ya no son sólo ellos los que miran sino que el espacio todo de la obra parece ser el gran emisor de la mirada, como abriéndose para abarcar lo de afuera.

En ¿No te ha dicho héroe? dos seres dibujísticos se superponen parcialmente, uno de ellos especie de ratón-superman en actitud de vuelo, el otro, con apariencia de perro- payaso, observa por el rabillo del ojo. Estando de perfil, su mirada de reojo se viene al frente: ¿mira –y admira- entonces hacia el espacio del héroe, cuya fuerza lo atrae, o más bien está mirándonos a nosotros, más acá del soporte?

Algo parece cierto en estas dos últimas obras, la construcción del espacio por las acciones y gestos, y sobre todo por los modos de ver de los personajes: entre ellos mismos, o hacia fuera y más allá de sus límites, o hacia nosotros y más acá del ámbito pictórico, como sugiriéndonos que la existencia de una obra no debería ser sólo percibida pasivamente, que latiría en ella un inquieto anhelo: sobrepasar el clásico dejarse ver y pasar a percibir, activamente, el mundo que está fuera de la imagen, éste en que vivimos.

Va a ser esa carencia de un ojo o, ya en la mayoría de su obras el que los dos ojos de un mismo ser no estén entres sí homologados, lo que otorgue a los personajes su principal ambigüedad tensa, a la vez jovial y dramática, y lo que agregue su peculiar textura anímica a torceduras y desvíos de la mirada -una distorsión, una disonancia- en quienes aparecen golpeados o mutilados, como podemos visualizar en Nuestras vidas van de la mano, o como podemos ampliar leyendo aquí al mismo artista en la entrevista en que nos dice: “con la mirada va el alma”.

Al referirnos a las tensiones dentro de un mismo personaje vale detenernos en las fotografías intervenidas, donde Brines invade carátulas de discos o fotos publicitarias de iconos del cine. Y un camarero es trastocado sobre la foto fija de la película Evita, o a un Superman se superpone una cara de vaca. Distintas transfiguraciones sufrió para entonces Marilyn Monroe: en una se trastoca la posición de sus brazos, invirtiendo la direccionalidad y el sentido. Y si en una versión se dejan al descubierto sólo su cabello y sus ojos, en otra sólo aparece la boca real (fotográficamente hablando), mientras los ojos son otros: de máscara de comiquita.

En estas intervenciones el artista va cambiando de lugar las tensiones a partir del diálogo entre pintura, fotografia y realidad, y va produciendo intermitencias entre lo que muestra, lo que oculta y lo que inventa… ese vaivén que hace el arte entre velar y revelar.

 

-Ambigüedad y doble sentido de las formas.

En la obra Canción de cuna un ave sacrificada se expone patas-arriba en una bandeja. Por si hay dudas, un letrero rojo con la palabra “pollo” parece reafirmarlo. Sobre él un hombrecito lúgubre surge en la oscuridad de la mancha que le da cuerpo. Pero he aquí que el ave resulta ambigua y, según la miremos, puede presentarse como la cabeza, cortada y en bandeja, de una persona sacrificada. De su boca sale ¿un ala? ¿una llama de fuego? ¿un grito que toma cuerpo visible como los mensajes en balloons que dan verbo a los comics, o como las filacterias que, más antigua y solemnemente, portaban su anunciación a María saliendo en orlas doradas desde la boca del ángel?

Ambiguas las formas, ambiguas sus emanaciones. Muy abierto, el ojo único pone un contrapunto entre su viveza y la doble muerte del personaje. Arriba del hombrecito enhiesto hay grafismos que ordenan el espacio y, a la vez, desordenan líneas confusas y palabras ilegibles para mensajes inciertos… ¿acaso pedidos de auxilio que lanza, cifrados, el pequeño ser oscuro? ¿estertores, más bien, del humano mutilado? ¿ofertas de venta del pollo en bandeja? ¿ amenazas de quienes cortan cabezas? Se trata, en todo caso, de una obra que aparenta una construcción simple pero emite contenidos complejos a partir de formas equívocas. Por una parte está la clara definición de la línea del dibujo, por otra, la densidad que le dan el humor negro y la propia incertidumbre de las formas. Ambigüedad espacial producen también las distintas estructuras lingüísticas que constituyen la imagen: la palabra escrita y la alusión gráfica a la palabra oral; el dibujo lineal, los garabatos babélicos; la dinámica de relaciones entre la forma de lo que reposa, la de lo erecto, la de lo expandido hacia lo alto: al espacio abierto.

En Flores en el olor la gran raya-mancha que comunica la nariz del personaje con las flores podría recordarnos la teoría antigua sobre la percepción olfativa: gracias al desprendimiento de partículas del objeto, que se trasladaban a través del aire, se estimulaba el vínculo olfatorio entre sujeto perceptor y objeto percibido. La mancha gestual que indica movimiento de traslación en esta obra de Brines sugiere otra vez las filacterias de las pinturas clásicas; pero mientras esas emanaciones antiguas o los balloons de las comiquitas modernas dan grafismo plástico a la oralidad, la mancha extendida en Flores… acopla visualidad y olor.

Otras formas se van moviendo, tanto en la apariencia como en el sentido. En Un tesoro no se sabe bien si el personaje tiene grandes orejas animales, o si tales protuberancias son los extremos de un gorro, o más bien audífonos de un joven urbano de hoy. También podríamos preguntarnos cuál es la maravilla escondida ¿esa pequeña y extraña línea que sostiene la figura entre su índice y su pulgar -esa “alusión a las cosas pequeñas, el pequeño anuncio que llega, a lo irónico que puede ser tener un tesoro entre los dedos”, o esa joya que se buscaba era más bien alguna aspirada unión, dentro del mismo muñeco, de lo ingenuo con lo oculto, de lo bufo con lo encantador?

En Tomados pensamientos vuelven las formas a jugar a los intercambios: un payaso disfrazado de niño (¿o es más bien un niño disfrazado de payaso?) concentra el diálogo entre jovialidad y dramatismo que subyace en el imaginario general del artista. Esto parece expresarse, en este caso, por un intercambio de máscaras: el personaje principal lleva en su mano una que, cual daimon, tiene más fuerza expresiva que el propio protagonista, pues mientras éste padece rostro inexpresivo y mirada hipnótica, la careta que porta al brazo y como al descuido -como a un pedazo de su monigote- resulta tan vivaz que no sólo parece inspirar y mandar sino incluso maquinar desde algún lugar siniestro.

Pero acaso sea el personaje del pájaro (que, de perfil a los espectadores asoma por la izquierda del encuadre orientándose hacia el niño-payaso), el que concentre en sí los mayores intercambios: es ave pero desplumada, flota en vez de volar, es muy leve, como sostenida sólo por la línea del dibujo fino, pero es fuerte por su mirada. El pájaro se crece dentro del relato por la gravedad y hondura de lo que parece anunciar (¿o prohibir?) a ese otro que, más central, más grande, sólido y coloreado, se muestra sin embargo más vulnerable.

Brines juega con apuntes y anotaciones, como de esas libretas donde las personas pegan estampas, sellos y recuerdos; pero él los convierte en obra de arte. En algunos casos es perceptible una peculiar circularidad entre las notas sueltas y la pintura o el dibujo, a los que incorpora esos fragmentos informales como si fueran notas -de la memoria, de lo pasado- o tal vez bosquejos de alguna invención que se adelanta, que habrá o no de llegar después. Así, una movilidad en el sentido temporal -pasado, presente, futuro- transita también en estos trabajos.

Cuando en Testigo presencial un recorte de prensa con la foto del deportista es intervenido con el dibujo y el personaje de comic, se están tejiendo vínculos entre el relato que aporta lo dibujado y el que dicta la memoria de lo anterior, pero también de lo que dicta el testimonio de lo exterior: de esa otra imagen, ajena, que el artista hace propia, apropiándola como suya. En otros casos, fragmentos de dibujos anteriores que no interesaron al artista como imagen sola, por no sentirla lograda, son troceados y recompuestos. El acto de pegar –lo pasado y lo externo- trae consigo entonces la esperanza de nueva vida para las formas, y el collage puede convertirse en el logro de una obra nueva. -Del color, la densidad de los cuerpos, el dibujo, la pintura, el espacio.

Como hemos ido observando, de la relación entre los personajes y de sus distintos modos de comunicarse deriva buena parte del espacio plástico en las imágenes de Brines o, dicho de otro modo, el espacio es consecuencia visible de la relación entre los actuantes. Habiendo convivido con seres imaginarios desde muy temprano, esas memorias infantiles fueron tomando cuerpo en el nuevo lugar del lenguaje, haciéndose realidad por ese plus de la corporeidad tangible que los creadores logran dar a lo que, de otro modo, pasa y se desvanece: lo imaginado, lo recordado, lo temido. La obra se materializa entonces a través de los recursos de las artes plásticas: el color, la línea, las relaciones entre una figura y un fondo, la densidad pictórica o dibujística de los cuerpos.

-Color plástico y color dramático Estamos, por momentos, ante una fiesta del color, tanto en los personajes como en los fondos. Pero esa alegría y diversidad colorística no llega a ser estallido. Se expresa, sí, como uso libre y sin temor, con afectiva confianza y goce, pero a la vez con cierto contenimiento. La pasta cromática, la pintura industrial, el óleo-pastel dan peculiar consistencia pictórica a los soportes, incluso cuando a veces se trate del papel, más previsible para el roce ligero de las líneas del dibujo. Brines moviliza plásticamente los tonos, para dar vida al espacio. Y los moviliza expresivamente para dar vida a los personajes, como sucede a la bailarina de Bailando en el valle prohibido, o como muestra el atuendo del burgués en Pum.pá, o como podemos observar cuando los planos verdes y azules vibran a nuestra percepción en Sin ti.

También en Bailando… vemos el trabajo del color como blancas pinceladas crudas que crean el fondo pero que, además, vienen a concentrarse dentro del óvalo trazado junto al personaje, donde el color de fondo pasa a ser forma precisamente al circunscribirse a ese perímetro oval. A veces, las imágenes aparecen semiocultas por manchas translúcidas de blancos amarillosos, azulosos o grisáceos. Capas de pintura ponen entonces su encubrimiento sobre las figuras, y bajo la consistencia estética puede alentar una pulsión dramática.

-Cuerpos sólidos o ingrávidos. La pintura y el dibujo interactuando En Flotando, flotando, un poco en la tierra, vemos dos seres: uno central, de planos rellenos de intenso color, denso y asentado. Otro muy leve, cual fantasma-medusa, sostenida su anatomía por líneas endebles y manchas lánguidas. Dos corporeidades se enfrentan, tanto temáticamente como en la propia constitución de sus naturalezas pictórica o dibujística. Y, sin embargo, el personaje “fuerte” se suaviza por el sesgo y la mirada -de lado, insegura y temerosa-, mientas el individuo gaseoso parece concentrar toda su fuerza en el carácter, en su capacidad de dar(nos) el frente, de enfrentarse.

-Adelante o atrás, dentro o fuera Hemos visto que la ambigüedad construye espacio, y si ella remarca con frecuencia la dimensión bidimensional, en otros momentos toma el camino ficcional de lo profundo. Así, por ejemplo, una mujer-conejo en primer plano parece manipular un muñeco, dejando dudas sobre lo que está aquí o allá, sobre lo pequeño y lo grande, sobre lo que es de menor talla porque realmente lo es o sólo porque lo parece al estar ubicado atrás y lejos en amago de perspectiva.

En la obra Yo, el personaje central parece mantener a raya, tras de si, a otro más adulto -calvo de larga nariz azul, lentes gruesos y mala catadura-. ¿O tal vez tan sólo atraviesan una calle y el personaje segundo es, sin más, el que viene atrás, inofensivo transeúnte? Son juegos visuales a la figura y al fondo, pero también se cuelan inferencias y sospechas que los miedos cotidianos estimulan en la vida urbana: ¿quién es el que viene atrás? ¿con cuáles intenciones?

Otras dudas espaciales se movilizan entre lo que parece estar dentro o estar fuera, más allá o más acá de un personaje. Así por ejemplo en ¡¡Alla va!! el esperado no queda claro si la figura, que tiene rejas al fondo, está dentro o esta fuera del espacio (¿de la cárcel?); es incierto si finalmente ha dejado tras de sí la oscuridad prisionera o si se mantiene irremediablemente dentro de ella; y si el artista, así, está haciendo con el dibujo la anotación del penado, como quien lo visita adentro mismo de la celda… y del espacio del arte.

María Elena Ramos

Caracas, Noviembre 2009