Ana Adarve

Publicado

Ana Adarve

1976 Bogotá, Colombia.

 
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Curriculum vitae

1976 Nace en Bogotá, Colombia.



Estudios realizados

1994-00 Artes Plásticas, Universidad Nacional de Colombia, Bogotá.



Exposiciones Individuales

2012 Extremo Norte. Espacio 2 / Galería El Museo. Bogotá, Colombia. 2010 Fobotopías. Museo de Arte de la Universidad Nacional. Bogotá, Colombia. 2007 Final MFA show. Fort Mason Center. San Francisco, USA. 2001 Neuter Proyecto. Galería El Museo, Centro de Diseño Portobelo, Bogotá.

Mudanza. Alianza Francesa, Sede Centro, Bogotá.

Exposiciones Colectivas

1994 Experiencias de Taller. Facultad de Artes, Salón León de Greiff, Universidad Nacional de Colombia, Bogotá.

1997 XXIV Salón Francisco Antonio Cano. Museo de Arte Universidad Nacional, Bogotá.

Los Ámbitos de la Mirada. El dibujo como acto reflexivo en los procesos de los estudiantes. Auditorio León de Greiff, Universidad Nacional de Colombia, Bogotá.

1998 Salones Locales. Regional Cinco, Bogotá.

1999 VIII Salón de Arte Joven. Instituto Distrital de Cultura y Turismo IDCT, Planetario Distrital, Galería Santa Fe, Bogotá.

Lo Material – El Mito – Lo Sublime. Casa de La Cizcuta, Bogotá.

2000 Alternativas en Proceso I. Galería El Museo, Centro de Diseño Portobelo, Bogotá.

Jóvenes con FIA. Evento Organizado dentro del marco de La Feria Iberoamericana de Arte FIA´2000, Galería Ateneo, Caracas, Venezuela.

Feria Iberoamericana de Arte -FIA’2000. Galería El Museo, Caracas, Venezuela.

Amores. Fotoseptiembre. Galería El Museo, Centro de Diseño Portobelo, Bogotá.

San Francisco International Art Exposition. Galería El Museo, San Francisco, USA.

II Muestra de Trabajos de Grado. Universidad Nacional de Colombia, Bogotá

IX Salón de Artistas Jóvenes. Instituto Distrital de Cultura y Turismo IDCT, Museo de Arte Contemporáneo MAC, Bogotá.

XXVII Salón Francisco Antonio Cano. Universidad Nacional de Colombia, Museo de Arte Contemporáneo MAC, Bogotá.

2001 ARTMiami´01. Galería El Museo, Miami, USA.

Mostra Mercato – Arte Fiera Bologna´01. Galería El Museo, Bologna, Italia

Chicago International Art Exhibition – ARTChicago´01. Galería El Museo, Chicago, USA.

Feria Iberoamericana de Arte – FIA´01. Galería El Museo, Caracas, Venezuela.

Encuentros de Artistas Jóvenes de América Latina y España. Programa Nexo, Convenio Andrés Bello, Bogotá.

Fotosíntesis. Instituto Distrital de Cultura y Turismo IDCT, Planetario Distrital, Galería Santa Fe, Bogotá.

2002 Fotología I. Realidad y Fantasía. Galería El Museo, Bogotá.

Fotomuseo. Itinerante por Bogotá.

PhotoEspaña´02. Secretos. Galería Fernando Pradilla, Madrid, España.

XI Salón de Arte Jóven. Instituto Distrital de Cultura y Turismo IDCT, Planetario Distrital, Galería Santa Fe, Bogotá.

2003 Solidarte 2003. Fundación Francia Solidaridad, Galería El Museo, Bogotá.

Kent, explora tus sentidos. Espacio no convencional, Bogotá.

Fotología II. Imágenes intervenidas. Fundación Santillana, Bogotá.

Fotofiesta. Alianza Francesa, Medellín.

Nuevos nombres. Tecnologías de la desilusión. Biblioteca Luis Ángel Arango, Bogotá.

I Salón de Arte Bidimensional. Fundación Gilberto Alzate Avendaño, Bogotá.

2004 Bogotá, voz en off. Instituto Distrital de Cultura y Turismo IDCT, Planetario Distrital, Galería Santa Fe, Bogotá.

Fotología III. Galería El Museo, Bogotá.

Urbanismo sintético. Museo de Arte Moderno, Bogotá.

Cuestión de corazón. Fundación Hogar Nueva Granada, Galería El Museo, Bogotá.

Egresados recientes 1996-2001. Museo de Arte de la Universidad Nacional, Bogotá.

2005 ArtBo 2005 Feria Internacional de Arte de Bogotá. Galería El Museo, Corferias, Bogotá.

Urbanismo Sintético. Visiones de la Ciudad Postmoderna. Galería Fernando Pradilla, Madrid, España.

2006 5th Annual Art Auction, Root Division, San Francisco.

Transparent, Swell Gallery – SFAI, San Francisco.

Terror?, Intersection for the Arts, San Francisco.

2007 A propósito del paisaje. Galería el Museo. Bogotá, Colombia.

Newinsight, Art Chicago 07, Chicago.

Fullbright Fourth Annual Exhibition, IIE, San Francisco.

Salón BBVA, Casa de la Moneda, Bogotá, Colombia.

2011 Fotografía Iberoamericana Contemporánea. Galería el Museo. Bogotá, Colombia.

Premios y distinciones
2000 Seleccionada para representar a Colombia dentro del Evento Jóvenes con FIA. Caracas, Venezuela.

Invitada. XXVII Salón Cano. Universidad Nacional de Colombia, Museo de Arte Contemporáneo – MAC, Bogotá.

Mención. IX Salón de Artistas Jóvenes. Instituto Distrital de Cultura y Turismo, IDCT, Museo de Arte Contemporáneo MAC, Bogotá.

2001 Primer Premio. Categoría Profesional. Concurso Ojo con la Ciudad. Museo de Desarrollo Urbano.

2002 Mejor portafolio Fotosemana 2002. Fundación Arte Hoy.

2003 Mención especial. Primer Salón de Arte Bidimensional. Fundación Gilberto Alzate Avendaño, Bogotá.

2005 Invitada a SIART, IV Bienal Internacional. La Paz, Bolivia.

2005-2007 Beca Colfuturo. Bogotá, Colombia.

Beca Fulbright. Departamento de estado de los Estados Unidos y Ministerio de Cultura de Colombia.

2007 Seleccionada para representar SFAI en el Newinsight/Outstanding Graduate Student Exhibition en Art Chicago. Abril 26-30.



Colecciones

Banco BBVA (2006)

Obra disponible

 

“OCUPACIÓN”


“CARGA”


“RODADORA”


“PASAJE”


“DISRUPCIÓN”


“EN REMOJO”


“SEÑALES DE HUMO”


“MUDANZA”


“ENCARNACIÓN”


“NODOS”


“NEUTER”


“SOBRE LO COTIDIANO”

Exposiciones

Textos

Extremo Norte, 2012

Extremo Norte surge de la experiencia de la artista, entre los años 2008 y 2011, en la zona fronteriza México/Estados Unidos, primero como turista y después como residente al vivir cerca de un año en la ciudad de Monterrey. La propuesta se centra en indagar sobre la identidad híbrida que caracteriza a esta franja divisora y a la vez conectora entre sur y norte; específicamente entre estados del noreste de México y Texas. A este respecto, comenta el curador mexicano Marco Granados: “Adarve retrata, literalmente, esa suerte de condición que vivimos quienes habitamos el norte de México, estigmatizados de manera permanente y jugando siempre la doble condición de ver hacia el norte pero sujetos al sur.” Son dos los aspectos que definen la particularidad de esta zona; por una parte, se encuentran las extremas condiciones geográficas, con paisajes tan magníficos como inhóspitos, y por otra parte, las dinámicas –visibles e invisibles– de tránsito e intercambio. Por su permeabilidad e indefinición este territorio funciona como un limbo en donde la permanencia resulta un absurdo. Desde un punto de vista histórico, Granados menciona: ” (…) desde épocas prehispánicas a esta parte geográfica ni siquiera se le asumía como Mesoamérica sino como Aridoamérica, una región habitada por “perros sin correa”, es decir, por bárbaros”. Aún hoy, el extremo norte del sur y el extremo sur del norte representan el confín de dos mundos, el lugar último, el final, la nada; sabiendo que la nada no es más que un espejismo.

La muestra presenta un cuerpo de trabajo constituido principalmente por fotografía y video. En cuanto a la fotografía, la artista propone esta vez dos aproximaciones. La primera, representada por la serie Carga, corresponde a imágenes minuciosamente construidas por medio del uso de herramientas digitales. Debido a su formación como artista plástica, Adarve se ha visto fuertemente influenciada por lógicas propias a medios como el dibujo, la pintura o el collage. Por esta razón, su punto de partida, más que la toma única, corresponde a cientos de fragmentos que luego son utilizados para producir la ilusión de un instante. A diferencia de la anterior, la segunda aproximación consiste en un conjunto de fotografías más relacionadas al género documental y que cumplen la función de ampliar el contexto y por ende las posibilidades de lectura. De esta forma, Extremo Norte reúne obras cuyos procesos creativos están basados tanto en una estricta premeditación y control, como también en el accidente y el azar.

Ana Adarve, 2012

Fotografía Construida: entre lo Dado y lo Deseado, 2011

Por medio de la captura fotográfica logro descomponer el mundo ante mis ojos. Obteniendo cientos de fragmentos puedo construir una sola imagen bajo la ilusión de una instantánea. Debido a mi formación como artista plástica, mi aproximación a la fotografía se ha visto fuertemente influenciada por las lógicas propias a los medios más tradicionales como el dibujo, la pintura o el collage. Por tal motivo, nunca he considerado la imagen capturada a través del lente algo absoluto o definitivo sino apenas un punto de partida para crear la obra.

Mi proceso creativo parte de la simple observación de los lugares que recorro a diario. No busco salirme del trayecto habitual para encontrar lo extraordinario sino que al contrario me ciño a la rutina para finalmente sorprenderme con lo más corriente que puede brindar la experiencia urbana. Cuando eso sucede es cuando decido hacer uso de la cámara fotográfica para recorrer el lugar como si estuviera tomando un gran número de muestras para posteriormente ser analizadas en un laboratorio. Cabe anotar que este recorrido no es sistemático sino que es determinado por el espacio mismo.

Mis fotografías se definen como imágenes construidas más que manipuladas, ya que no se trata de intervenir una totalidad sino mas bien de partir de la nada o del caos. Para ello, me valgo de herramientas digitales de última generación procurando utilizarlas rudimentariamente y evitando cualquier función automatizada. La construcción constituye una labor que limita con lo imposible pues se requieren de muchas horas de trabajo intensivo para darle forma y sentido a lo incoherente. Por tal razón, el resultado es casi impredecible ya que la imagen se conforma a lo largo de un proceso lento y minucioso.

No me interesa producir una gran cantidad de imágenes en torno a una problemática sino que prefiero comprometerme con unas pocas. Lo que hago es establecer una estrecha relación con la imagen pues el proceso de construcción consiste en una lucha entre lo dado y lo deseado: un juego de control. Gracias a este proceso, la imagen final invita a un verdadero ejercicio de observación. La impresión en gran formato y el nivel de detalle permiten que la imagen sea escudriñada y se revele paulatinamente ante el espectador. El hiperrealismo fotográfico conseguido resulta extraño sobrepasando los límites de lo creíble.

Ana Adarve 2011

Serie Señales de humo, 2003

Ana Adarve

El fuego es lo cambiante, el constante movimiento ondulatorio de esta materia viva hace su imagen inasible. De la misma naturaleza son, tanto las pulsaciones internas del ser como el magma de gente que transita la ciudad. El destino ígneo: humo y cenizas

Uno de los espacios urbanos más vigentes: los centros comerciales y recreacionales , genera tanto una negación como un replanteamiento de la ciudad. En Señales de humo, serie compuesta por cuatro fotografías de gran formato, se plantea una visión reflexiva acerca de la ciudad contemporánea a través de la interacción entre espacios urbanos de diversa índole en relación con sus habitantes.

En lo que respecta a Bogotá, cuyo caso no es excepcional en el ámbito latinoamericano, la presencia del centro comercial en la urbe es cada vez más fuerte y su rol más influyente. A este respecto vale la pena anotar cómo estos centros incluyen, en muchos casos, elementos arquitectónicos tradicionales de la ciudad como lo son las plazas y los patios; generando nuevos puntos de encuentro que substituyen aquellos propios del centro histórico. Si se observa el desarrollo que han tenido los centros comerciales desde sus inicios, es evidente que pasaron de representar un servicio para la ciudad a constituirse como una micro – urbe totalmente independiente. Aún si se plantea la arquitectura externa del centro en relación con lo circundante, es el espacio interior el que absorbe al visitante. En ese sentido el centro comercial es un espacio prácticamente inconexo respecto a su entorno y válido por sí mismo. Todo se ordena bajo un principio estético homogeneizador hasta el punto de que a veces es difícil diferenciar un paseo peatonal de otro, convirtiendo este lugar en un seudolaberinto. El diseño del espacio invita a avanzar en medio de elementos ornamentales sobrios y refinados que se repiten constantemente a lo largo de un trayecto que no tiene principio ni fin. El elemento diferenciador en estos recorridos es la vitrina. Cada vitrina juega el papel de espejo, en el cual cada visitante espera ver reflejada la versión ideal de sí mismo.

A través de las imágenes de la serie Señales de humo se propone una ruptura en medio de este recorrido habitualmente exento de obstáculos. Una fuerza rotundamente vertical rompe con la eterna horizontalidad del transitar. Se trata de una marca que delata una presencia pasada: una huella de fuego. Es una remisión al mundo exterior, a la ciudad de afuera que es de todos y de nadie a la vez. Estos indicios que pasan desapercibidos día a día para el ciudadano común, son para los tantos habitantes de la calle una referencia a lo vital, a una fuente de bienestar. El fuego se enciende cada noche como un rito de supervivencia remitiendo a lo Fénico que se basa en la resurrección, la alternancia entre el reposo y la actividad.

Sin embargo este indicio en el contexto del centro comercial, en donde la luz eléctrica es omnipresente y la temperatura ambiente regulada, resulta totalmente perturbador. Esta huella se convierte en un intruso que no pudo ser advertido por el ojo que 24 horas vigila el centro comercial. Esta presencia por lo tanto induce a un miedo basado en la diferencia, un fragmento de claridad y brillo se ve físicamente “borrado” por la opacidad del tizne. Resulta obvio que el poder destructor del fuego produzca terror ya que vivimos en “ciudades inflamables con casas inflamables llenas de pertenencias inflamables” y peor aún bajo una constante amenaza terrorista. El fuego es un arma y también un conocido medio de protesta. El fuego y el humo son también señales de auxilio que en este caso se traducen en mensajes codificados que muy pocos se interesan por leer. En medio del Centro comercial la marca de fuego se presenta bajo la dicotomía: señal de vida/señal de muerte.

Aunque cada vez la tendencia es más democratizadora, la selección y la exclusión regulan la entrada a estos espacios privados en donde los problemas sociales no tienen cabida. No obstante, el Centro Comercial también funciona como un refugio, evidenciando una cierta incapacidad de parte de la ciudad para proporcionar espacios en donde el habitante se sienta cómodo y tranquilo. El Centro Comercial devuelve la ilusión de la ciudad transitable lejos del caos. La relación con el “otro” ya no se basa ni en la desconfianza ni en la indiferencia sino en la tácita seguridad de que algo se tiene en común. Para bien o para mal, el centro Comercial es uno de los principales espacios de encuentro y comunicación para los habitantes de la ciudad.

En suma, es claro que el Centro Comercial pretende ser uniforme y se esfuerza por mantener una imagen invariable y constante, mientras que la ciudad se basa en la diferencia y en la permanente mutabilidad. La negación del tiempo se enfrenta a la historia, lo intacto a lo usado y la vitrina a la vida; produciendo más de una contradicción entre falso y auténtico y entre apariencia y realidad.

Nuevos Nombres – Tecnologías de la desilusión, 2003

Texto del curador Luis Fernando Ramírez Celis (Nuevos Nombres – Tecnologías de la desilusión)

La serie Señales de Humo se desarrolla a partir de las marcas en el espacio urbano. Las imágenes de centros comerciales contaminados por la presencia inquietante de huellas de humo, hablan de la contradicción entre el espacio prístino de superficies brillantes de mármol y vidrio, propio de los centros comerciales, y el espacio público de la calle. Un tipo arquitectónico que impone una barrera de aislamiento con la cotidianidad de la urbe; como dice la artista, «la ciudad de afuera que es de todos y de nadie a la vez».

El trabajo de Adarve evidencia cierta desilusión por los desarrollos urbanos y arquitectónicos en ciudades como Bogotá. Donde los contrastes en la calidad de modos de vida son extremos. Como la artista lo ha anotado, « … este indicio en el contexto del centro comercial, en donde la luz eléctrica es omnipresente y la temperatura ambiente regulada, resulta totalmente perturbador. Esta huella se convierte en un intruso que no pudo ser advertido por el ojo que 24 horas vigila el centro comercial. Esta presencia por lo tanto induce a un miedo basado en la diferencia, un fragmento de claridad y brillo se ve físicamente “borrado” por la opacidad del tizne».

2003

Serie Mudanza, 2001

por Carmen María Jaramillo

EN EL SIGLO XX la fotografía da cuenta de una percepción discontinua del tiempo y el espacio que se materializa en muy diversas propuestas. Entre ellas, cabe destacar el trabajo de David Hockney, quien busca dejar constancia explícita de la atomización del pensamiento lineal. A partir de la reunión de fotografías fragmentarias -obtenidas a partir de una cámara polaroid-, el británico lleva a cabo la reconstrucción explícita, aunque un tanto arbitraria, de la imagen de personajes o de espacios arquitectónicos.

En una primera fase del proceso de realización de las obras que hacen parte de la serie Mudanza, Ana Adarve toma fotografías sucesivas de la totalidad de la parte lateral de algunos de los puentes vehiculares que pueblan Bogotá, marcando la idea de recorrido. Con esta idea genera un vínculo entre una noción de tiempo fragmentaria y otra lineal. En un momento posterior del proceso de elaboración de las obras, se da a la tarea de unir las diferentes imágenes que obtiene por medio de un procedimiento digital, de manera que consigue panorámicas impecables de estos espacios fríos e impenetrables.

En un proceso casi inverso al de Hockney, Adarve busca borrar las huellas de la fragmentariedad, y construye sus imágenes “corrigiendo” las irregularidades que crea la sucesión de perspectivas, con el propósito de simular unidad y de ilustrar la idea mental que podemos tener de la visión de un recorrido. Sin embargo, la artista deja algunos indicios de la discontinuidad de su mirada en determinados puntos en los que resulta carente de lógica la unión de algunos bloques de concreto del puente, y sobre todo, en las incisiones lineales sobre el cemento del piso que, más que obedecer en su totalidad a un único punto de vista -como si la artista hubiera permanecido inmóvil en el proceso de tomar la fotografía-, muestran diversidad en su orientación, dependiendo de los diferentes momentos del desplazamiento de la autora en el proceso de obtener diversas imágenes de un mismo objetivo. Lo aleatorio en la disposición de las líneas se manifiesta en ritmos de dibujos irregulares que guían al observador en su recorrido ocular. Más que acudir a una lente granangular para abarcar la panorámica, la artista construye el espacio por medio de un procedimiento que recuerda a la pintura y el dibujo, y que se aleja de la idea de “instantánea”, aunque para un observador distraído pueda parecerlo. En esta muestra, por su parte, se advierte cómo la idea de fragmento, aunque es la base constructiva de las fotografías, no persigue un reconocimiento ostensible, quizás porque durante el siglo XX, y hasta hoy, ha sido uno de los recursos más empleados en las artes visuales. Adarve reúne las vistas parciales de su percepción del recorrido visual sobre el puente, buscando conseguir la ilusión de unidad mediante la elaboración de una gran panorámica. La autora juega con restituir la idea de percepción unívoca que, no obstante, después del cubismo se sabe utópica. Esta entelequia se confirma, también, con el derrumbe de cualquier discurso que persiga grandes generalizaciones soportadas en verdades excluyentes, como han corroborado los distintos sucesos históricos y artísticos de la pasada centuria, para culminar en los comienzos de un nuevo milenio con el desplome de cualquier certeza o forma de vida perdurable.



Si se observa cada trabajo con una mínima atención se advierte, además, que sobre las planchas de concreto de los puentes ha superpuesto, a manera de veladuras, la textura de un sinnúmero de colchones, reuniendo polaridades –lo cálido y lo frío-, y señalando la transformación rotunda de estos no-lugares en el cambio del día a la noche, cuando de sitios de paso se convierten en refugio y guarida de aquellos que persiguen un espacio cubierto, así sea en forma impermanente. La idea de puente, según Adarve, es también una metáfora del pasadizo de lo público a lo privado, de la errancia a la morada. Esta Mudanza, entonces, parece aludir a un desplazamiento continuo, circular, que retoma otro tiempo: el del mito. Una vez termina el destierro de los habitantes nocturnos del puente, con la llegada del día, comienza el ciclo nuevo, sin tregua, hasta que se llega a perder la noción de comienzo y de fin, creando una circularidad a la que algunos le otorgan el nombre equívoco de destino. La artista busca reproducir los procesos mentales mediante los cuales organizamos la percepción -a manera de edición fotográfica- y construimos imágenes que nos permiten creer que obtenemos una idea objetiva del mundo. Su obra señala cómo la idea de linealidad temporal y espacial obedece a los dominios de la ilusión; cómo la reconstitución de un pensamiento visual moderno en el que predominan categorías como lo constante y lo homogéneo, obedece a los territorios del simulacro. Así, Adarve retoma un dilema recurrente en el arte: el de los límites entre la realidad y la ficción, que en otros momentos perteneció a la pintura, y que hoy se extiende a diversos lenguajes, entre ellos la fotografía.

Texto realizado por la curadora Carmen María Jaramillo para la exposición individual titulada “Mudanza” de la artista Ana Adarve que se llevó a cabo en la Alianza Francesa de Bogotá, Sede Centro, en el año 2001.