Sebastián CAMACHO

Publicado

“c a p a s”

 

Espacio Proyectos
Abril 14 a Mayo 13 de 2016
 

Desde la invención del libro encuadernado ha existido un pensamiento en capas: para poder acceder a la información que se supone continua, hay que pasar cada una de las hojas, una tras otra, para generar una imagen completa que está diseminada en cada página. A diferencia del papiro, que implica una continuidad de la lectura hacia la derecha o hacia la izquierda en el rollo, el libro conserva una unidad en cada hoja que, no obstante, carecería de sentido total sin sus parientes. O mejor, la parcialidad de cada una de las hojas en relación al relato como totalidad nos hace pensar que una página de un libro siempre es a la vez fragmento y totalidad, depende de cómo se lea. En los últimos años esa situación ha cambiado radicalmente con la invención del internet porque se transformaron las formas de lectura que también funcionan por capas de información pero de forma discontinua que depende de la relación que el usuario tiene con la plataforma. Una búsqueda en internet, ya sea de texto o de imagen (fija o en movimiento), implica el reconocimiento de un código diferente al del libro porque la noción de lo que va primero y lo que va después, aunque conserva las convenciones de la lectura (lo que está adelante siempre es posterior), tiene una relación diferente con la “profundidad”.

 
La investigación que lleva a cabo Sebastián Camacho al respecto de las imágenes caladas en cuadernos y de paisajes tomadas de los thumbnails de Instagram tiene que ver precisamente con la necesidad de pensar en las capas de información y cómo es que estas se distribuyen en las superficies. Camacho aprovecha la “profundidad” que le ofrecen las capas del papel para hacer un corte parcial en cada una, que reunidas, forman una sola imagen continua reconocible y figurativa. Como en los libros, una página aislada sigue conteniendo información parcial abstracta que solo se puede entender como totalidad a partir de la continuidad de los vacíos y de los llenos, una detrás de la otra. En los paisajes, la individualización de las fotos que encuentra en internet a partir de una técnica como la acuarela, ayuda a aislar un estereotipo fotográfico, convirtiendo en unidad información que circula en la red de forma plural como código.
Tanto las acuarelas como los cuadernos calados responden a la misma inquietud: la obtención de información puede ser “profunda” o “superficial” pero ambas tienen que ver con diferentes formas del conocer que están implicadas en los medios de distribución de la información. Uno se vuelve volumen a partir de los planos superpuestos; el otro se vuelve superficie única como extracción de un detalle de una miscelánea. Esta exhibición es la muestra de que las dos pueden ser objeto del arte. Es, en definitiva, una forma de entender la información.

 
Daniel Montero Fayad

 

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