Cuestión de Corazón

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Marzo 5 a 11 de 2013



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Lunes a Viernes: 9:00 am a 7:00 pm.    Sabados: 2:00 pm a 7:00 pm.


 

                                         Parte de Exposición «Lenguajes en papel» en Espacio 2 que seguirá en exhibición

 

Hasta Marzo 11 de 2013

 

Obras

Manuel Calderón

MECÁNICAMENTE

Esta serie consta de 36 dibujos con una construcción aparentemente idéntica, una cuadricula que soporta a un personaje. Aunque a simple vista pareciera ser la misma imagen, se observa una pequeña variación en el gesto y posición de cada figura, de esta manera cuadro tras cuadro se evidencia una acción. Condicionado aparentemente por los límites de la pequeña cuadrícula, el personaje se desplaza sobre este espacio haciendo un recorrido circular que retorna al punto exacto de partida.

El personaje soy yo, es mi cuerpo, nuevamente como en otros proyectos, lo utilizo como evidencia. Es el que construye y dibuja a través de gestos de largo aliento, pero también, es una herramienta que describe y da cuenta de su relación con el espacio, una relación que hace presente un condicionamiento. Esta colmado de sensaciones provenientes del habitar, de recuerdos de lugares en los que me he desplazado rutinariamente, sobre los cuales he construido mi vida y que han dejado en este, mi cuerpo, un rastro visible, así como en mi comportamiento.}

«Metro Cuadrado»

Sebastían Camacho

Una forma de realidad Por Daniel Montero

Es evidente que cuando una superficie plana se dobla se forma un volumen que puede ser geométrico o completamente irregular. La pregunta que queda después de leer esa expresión lógica es qué pasa cuando ese volumen está configurado no solo por la superficie sino por lo que está representado en ella. El trabajo de Sebastián Camacho muestra esta situación, al arrugar sistemáticamente las superficies de sus pinturas en las que se pueden ver autos accidentados y a los que se les han doblado las láminas exteriores. El doblez del papel y el de la representación de la lámina coinciden, no porque sean “el mismo”, sino porque se replica realmente sobre el papel lo que ya está representado en la lámina del auto. Esa operación demuestra que lo que se está intentando replicar no es “solo” el auto accidentado sino más bien la posibilidad que tienen las superficies de superponerse en la re-presentación.

La acción de arrugar, que parece que es una arbitrariedad simulada no lo es tanto y se convierte así mismo en una acción pictórica en la que el elemento de la pintura ya no es el color o la construcción simulada de un volumen a partir del dibujo sino de la interferencia real que el fondo ejecuta sobre la figura. En estas pinturas se puede ver radicalmente que el fondo ha salido, literalmente, a la superficie haciendo que el auto representado ahí adquiera una doble dimensión: es a la vez fondo y figura. Pero entonces, qué pasa cuando lo representado se vuelve a la vez motivo de su representación. En esas pinturas el artista muestra cómo se puede crear una interferencia a partir del mismo plano que sirve como soporte. Es en ese punto cuando la acción de arrugar pasa a ser una acción pictórica en sí misa porque se crea un volumen, pero esta vez ya no como ficción sino como realidad que se ve en la superficie.

Así, el trabajo de Camacho cuestiona la noción de realidad y de representación porque, de alguna manera, la realidad siempre es re-presentación. Al doblar las superficies, la pintura adquiere singularidad de la misma manera que un auto con un defecto de uso se singulariza de sus pares salidos de la cadena de montaje. En ese sentido el doblez, que aparece como un defecto, podría ser al mismo tiempo, una característica de identidad. Doblar una superficie tiene implicaciones que van más allá de la creación de volúmenes, y el trabajo de Camacho sabe aprovechar esa circunstancia de la mejor manera: un auto accidentado, doblado y singularizado es al a vez una superficie que ha dejado de ser representativa para volverse presencia. Una forma de realidad.

«Action Painted»

Teresa Currea

Especies Domésticas Por: Erika Martínez Cuervo

Unas líneas esbozadas sobre un papel pueden ser el dibujo mismo, pero también pueden no serlo en el sentido de la obra de arte. Pueden ser la proyección de lo que será “EL DIBUJO”. Pero en todo caso se nos muestra (se nos presenta) como dibujo y engendra algo otro, eso que está más allá del dibujo como cosa, como objeto. Entonces ¿qué nos está diciendo ese dibujo?, ¿cómo se nos pone al frente?, ¿es sólo un dibujo?

La serie Especies Domésticas que presenta Teresa Currea para esta exposición engendra de algún modo lo que se refiere en el párrafo anterior. Aunque nada en sus construcciones visuales nos oculta su “ser dibujo”, las escenas que representa y las relaciones entre los personajes y los objetos que dibuja mantienen un aire inquietante que va más allá de la estética – casi impecable – que caracteriza el trabajo de la artista. Unos dibujos que han escapado de la planitud, que han sido traídos al frente a través de capas (layers) a la manera de la clásica idea de los dioramas. Animales de especie inclasificable conviven con humanos en escenarios cotidianos, cierto tipo de extrañeza invade esas imágenes, susurra.

La idea de la artista ha sido representar precisamente esa sensación de extrañeza a través de unas especies “¿domesticadas? – “¿domesticables?”, figuras tímidamente monstruosas que en vez de producir espanto o asombro, entregan cierta comodidad y armonía. Currea parece apostarle a un juego irónico donde la imagen de lo extraño es amable, incluso guarda un halo de afecto por la manera en que interactúan los personajes y las cosas. Construye hábitats imposibles donde la tensión es protagonista.

Esta serie específica compuesta no sólo por dibujos de mediano formato sino también por una pieza, presenta algunos de los riesgos que la artista ha desarrollado en los últimos meses. Sus figuras y sus escenarios se han salido de las cajas en las que habían estado contenidos. Las intenciones de Teresa Currea se dirigen hacía lo instalativo, el espacio de exhibición es ahora la caja, el contenedor de una imagen total. Eso “algo otro” de su dibujo en “3D” se potencia por las características que le otorga una nueva concepción del montaje, lo que de manera consecuente afecta la carga simbólica de su obra. Con este proyecto la artista refuerza la idea de poner en escenarios paradójicos personajes que oscilan entre humanos y animales, hipotéticas relaciones surgen entre éstos con un tipo de naturalidad sospechosa; son mundos ficticios ensamblados donde hay un pensamiento sobre lo escenográfico y que de manera inevitable nos dicen algo sobre lo que se podría nominar pre-cinematográficos. Ni el dibujo, ni la idea de lo cotidiano son en Especies Domésticas lo que parecen ser. Se trata más bien de situaciones ambiguas que mantiene una íntima conexión con los imaginarios de infancia, ¿acaso es el intento por constituir una sutil representación de lo siniestro?.

Carolina Gómez

Mirror Stone Carlos Hurtado

“Uso las revistas de moda de segunda mano como soporte para la incrustación de cristales, son revistas cuyo contenido tal vez podría ser obsoleto en el deseo de «estar a la moda», archivos de papel que sello, anulando su contenido.; perforo, desfigurando el personaje de la portada, para finalmente incrustar cristales de distintos colores y tamaños”.

                                                                                                                                                                                                                                                                       Carolina Gómez

La obra «Mirror stone» de Carolina Gómez, plantea una reflexión alrededor de la manera en que se construyen los iconos en la sociedad, referencia la forma en que las celebridades se han convertido en modelos a seguir.

Pero son modelos inalcanzables, que deben mantener prudente distancia con el resto de los mortales por sus virtudes físicas o intelectuales y están destinados a la contemplación, como las joyas que Gómez posa sobre sus rostros y que sugieren a la vez el valor fundamental de estas figuras que en muchos casos se convierten en un motor de motivación para jóvenes y activistas de la sociedad, se trata de una reflexión que adicionalmente permite revaluar el valor de lo superfluo.

Marco Mojica


Banda Sonora

“Desconfío profundamente del mundo del arte, de hecho desconfío de todo aquello susceptible de ser editado, eso no significa que no disfrute de buenas ediciones, de hecho si no esta editado, me importa muy poco, recuérdese que soy ante todo un espectador. En mi trabajo prevalece mas la figura del espectador que de el creador, toda mi obra trata mas sobre las preguntas de quien ve mas que de quien crea…bueno eso creo.

Toda mi obra es el resultado de mi particular afición por el collage, la descontextualización y re contextualización de una imagen es a mi juicio una herramienta eficaz para generar terceros significados a partir de imágenes ya existentes. La apropiación de imágenes del mundo del arte me permite explorar mis dudas al respecto, resultando dibujos y pinturas que ironizan los fundamentos convencionales que definen la esfera del arte.

Mi trabajo explora las posibilidades de una imagen del mundo del arte contemporáneo en un contexto ajeno a sus propios lineamientos, es decir, contextualizado en técnicas como la pintura y el dibujo, con giros inesperados que con humor evidencia mis dudas con respecto a esta experiencia cultural que llamamos arte.

No suelo escuchar música, de hecho se muy poco de música, sin embargo esta serie está relacionada con la música y más que con la música, con las letras de las canciones. Hace algún tiempo (no sé si aún existan) existían unas revistas llamadas “cancioneros”, eran publicaciones con las letras de las canciones más populares del momento, acompañadas con las imágenes de los artistas correspondientes. Banda Sonora es una variante de estas publicaciones, la imagen de un libro se repite en uno y otro dibujo en cuyas páginas aparece de un lado una imagen icónica del arte contemporáneo y en la otra página una canción con un título igual o relacionado con el título de la obra en cuestión”.

El resultado, una delirante asociación entre imagen y letra (si te sabes la canción, mejor) en gran medida producto de azar (Google es estupendo!) véase por ejemplo lo bien que se llevan SPAGHETTI de Tanya Donelly y SPAGHETTI MAN de Paul McCarthy.

«Banda Sonora»