Javier VANEGAS

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“Extinto”

Space Project
March 20 – April 4, 2019

 

“Respeto”. El filósofo Byung Chul Han nos ofrece una interesante reflexión sobre esta palabra:

 

«Respeto» significa, literalmente, «mirar hacia atrás». Es un mirar de nuevo. En el contacto respetuoso con los otros nos guardamos del mirar curioso. El respeto presupone una mirada distanciada, un pathos de la distancia. Hoy esa actitud deja paso a una mirada sin distancia, que es típica del espectáculo. El verbo latino spectare, del que toma su raíz la palabra “espectáculo”, es un alargar la vista a la manera de un mirón, actitud a la que le falta la consideración distanciada, el respeto (respectare). La distancia distingue el respectare del spectare. Una sociedad sin respeto, sin pathos de la distancia, conduce a la sociedad del escándalo.

 

Debido a la pérdida de distancia y al exceso de proximidad, hoy somos incapaces de mirar el “mundo real” que nos rodea, aquel que deberíamos habitar, respetar y experimentar con todos nuestros sentidos. Hemos perdido la latencia que generaba el anhelo y el deseo de la experiencia. Debido a la mirada acelerada, la expectativa al igual que el respeto se han desvanecido. La trasmisión en directo, el streaming del mundo, ha hecho que lo privado caiga en agotamiento hasta convertirse absolutamente en público.

 

Hoy por hoy, lo único que le ofreceremos al mundo es nuestra espalda; el mundo entero se ha convertido en la espalda de la imagen sintetizada, y así, hemos canjeado la experiencia del arte y  la naturaleza por la fatídica visualización de nosotros mismos, nos ahogamos en nuestro narcisismo como usuarios,  generando como consecuencia el almacenamiento desacerbado de  nuestra propia imagen hecha algoritmo. La pantalla ubicua se ha convertido en la nueva heterocronía, una suerte de metarchivo donde apilamos todas nuestras experiencias a manera de palimpsesto; el museo ha perdido su espacialidad, este ahora puede ser cargado en su totalidad en la nube para ser descomprimido y “contemplado” cuantas veces se desee. Lo que allí resta de fisicidad, en el museo físico no puede ser explicado mejor que con el símil de un fósil; una obsoleta estructura hueca y caduca que no puede ya ni cumplir su función de archivador.

 

La serie fotográfica EXTINTO pone en evidencia la obsolescencia y la exigua utilidad del espacio museológico (científico) como estructura educativa en pleno siglo XXI. La propuesta visual evidencia de forma satírica la museografía y sus falencias espaciales para narrar, comunicar, “educar” y solventar nuevas formas de aprendizaje en la actual sociedad del rendimiento. Las imágenes se contraponen, yuxtaponen e interpolan entre los reflejos y los diferentes planos focales, mecanismo que pretende evidenciar lo obtuso de la imagen escenificada en el museo. Este mensaje es potencializado al resaltar elementos aparentemente anodinos de la escenografía –aquello que Deleuze identificaría como el “párergon” o accesorio de la imagen–; las fotografías cuestionan los límites y el umbral de lo que resta de valor científico, hacen explícita la dualidad entre interior y exterior de los fragmentos anacrónicos que conviven en este no-lugar inaprensible, el cual seguramente tuvo valor y pertinacia para las ciencias puras y la cultura en el siglo XIX.

Javier Vanegas