Guillermo WIEDEMANN

Publicado

«Óleos y acuarelas»

Galería 2do Piso
Noviembre 30 – Enero 25, 2020

Guillermo Wiedemann (Múnich, 1905- Key Biscayne 1993) estudia artes plásticas en la Academia de Bellas Artes de Múnich en 1925, donde aprende el manejo del óleo y la acuarela, técnicas que trabaja a lo largo de su carrera. Siendo su periodo de formación en pleno auge de las vanguardias europeas, y gracias a sus viajes por Francia, Italia y Grecia, entre otros, su obra se ve permeada por la abstracción parisina y el expresionismo alemán. Luego de vivir en Berlín, a su regreso a Múnich, frente a la situación política en Alemania, y la influencia de su amigo Otto Moll, en 1939 decide emigrar a Colombia, desembarcando en el puerto de Buenaventura. En su primer periodo en Colombia, durante la década de 1940, la temática de su obra se centra en el entorno de vida chocoano y la vegetación local, por medio del uso de colores puros, inicialmente en acuarela. Estas escenas las representa con trazos rápidos y gestuales, provenientes de la influencia europea de su etapa de formación. Hace su primera exposición en la Biblioteca Nacional en 1940 con 25 acuarelas, donde es muy elogiado por la crítica y el público.

En los años cincuenta, el maestro se dedica a la pintura, trabajando el óleo que manejaba con la misma soltura que la acuarela. Sus óleos se caracterizan por el juego con la materia: la pastosidad plasmada en el lienzo y la gestualidad del trazo. Sus pinturas de carácter figurativo giran en torno a temas de tierra caliente: riberas del Magdalena y el Cauca, la costa pacífica, los palenques de Bolívar, desnudos femeninos, bodegones y floreros, haciendo especial énfasis en las comunidades negras y sus costumbres. Wiedemann no solo representa estas comunidades con atención, sino que vive con ellas, las estudia y se familiariza con su cultura para luego encarnarlas en su obra. Como lo resalta Walter Engel, la obra de este artista de origen bávaro no busca hacer ningún tipo de retrato psicológico de sus modelos o de su estilo de vida, sino que, por medio del uso del color y de su destreza técnica, se limita a representarlos sin hacer ningún juicio de valor.

Para la segunda mitad de la década, se empieza a evidenciar una esquematización de la forma y, utilizando el revés del pincel, delinea las figuras, llevándolo una simplificación de los planos pictóricos. A partir de 1959, en sus pinturas se continúan apreciando elementos reales de la observación del entorno, pero el maestro abstrae la esencia hasta llevarla a su síntesis plástica. Ya para 1961 y 1962, la carga cromática cobra aún mayor importancia dentro de su trabajo a través de la acuarela que, por su dinamismo, le permite desprenderse totalmente de la figuración, yéndose hacia la abstracción y creando en sus obras una ilusión de atmósferas y color.

En 1963, Wiedemann experimenta con el collage y el ensamblaje, donde presta especial atención a las composiciones creadas, en particular a la relación del volumen, compuesto por distintos elementos, con el color. Como lo expresó el artista, a diferencia de la acuarela, el trabajo en collage parte de principios muy diferentes, donde los materiales presentan contornos duros y siluetas delimitadas, eliminando la posibilidad de lo borroso y lo fluido. Las obras de su etapa final se alejan de la abstracción lírica de la naturaleza, para adentrarse más en la abstracción geometría y en la construcción del plano de color dentro del lienzo. Es así como Wiedemann presenta en estas obras un énfasis en el valor del arte por el arte; en el deseo de enaltecer los materiales por encima de la representación de la naturaleza, a diferencia de su obra más temprana.