NADÍN OSPINA (Galeria 2)

Publicado

 

La Suerte de Color 1980 – 2013

Diciembre 5 a Enero 22 de 2014

Texto Sala

Serie Amazonia

En la serie Amazonía (1985-1989) el color era representación de atributos y cualidades geográficas, históricas y emocionales. Era un momento de inmersión total en la acción pictórica. El color del trópico, de la selva, del carnaval, del mercado popular.

Refiriéndose a las obras de este período, el historiador Germán Rubiano argumenta: La producción de Ospina ha mezclado eficazmente la pintura con el arte tridimensional. En verdad, sus obras pueden verse como pinturas con soportes no convencionales -pinturas hechas, en la mayoría de los casos, de regados de muchos colores sobre una base monocroma- o como esculturas realizadas con lienzas y alambres, con papier maché y, en los últimos años con resina de poliéster, cuyas superficies aparecen recubiertas de colores vivos, salpicados y chorreados.

Serie Santuario

(serie azul)

La serie Santuario (1991-1993), está compuesta por objetos donde el azul cobalto representa el color de los sueños, el color de lo sacro, de lo ultra terrenal, de lo místico, del delirio. Javier Gil, refiriéndose a la obra Santuario en el periódico El Siglo de junio de 1991 escribe: El conjunto de la obra sintetiza imágenes procedentes de la cultura precolombina, el cristianismo y aún el mundo oriental, develando las secretas afinidades de sus búsquedas religiosas.

Fausto

En Fausto (1993) el color se presta para un desplazamiento. El color como elemento de originalidad de la obra de Carlos Salas, es abiertamente apropiado, “transado”, para hacer una escenificación en la que los detalles son fundamentales.

Carolina Ponce de León escribió en la Revista Poliéster de México, en diciembre de 1995, un número dedicado a la apropiación:

El recurso de la apropiación se convirtió en pieza de engranaje fundamental de la obra de Nadín Ospina en los años siguientes. A finales del 93 presenta una instalación titulada Fausto en una galería privada de Bogotá. Dice Baudrillard que es más humano “depositar nuestra suerte, nuestro deseo, nuestra voluntad en manos de alguien”, que es mejor ser “controlado por otro que por uno mismo. Es mejor ser oprimido, explotado, perseguido, manipulado por otro que por uno mismo”. Esto es lo que provoca Nadín Ospina cuando asume el rol de Mefistófeles. Negocia con Carlos Salas la adquisición de una de sus obras mayores, un “alma” titulada La anfibia ambigüedad del sentimiento (1989), calificada por un crítico colombiano como una obra maestra de los años ochenta nacionales. La obra es descuartizada por Ospina. Es decir, su ambición (una tela de 1.50 x 10 metros) fue fragmentada en módulos de formato doméstico y reinscrita dentro de los términos de sus propios códigos formales; floreros de rosas blancas en el centro de la instalación -que en el texto de Goethe son las flores de la salvación-, coros celestiales y el eco reverberante de aplausos concluían la complicidad y la ironía… Tanto el museo como la galería de arte se convierten en espacio teatral en la obra de Ospina…

Serie Gran sueño Americano

En la serie El Gran sueño Americano, iniciada en 1992, en la que fusiono la imagen de figuras icónicas del repertorio pop del entretenimiento norteamericano con la imagen de piezas precolombinas, uno de los aspectos fundamentales es lograr la simulación convincente de las cualidades y calidades técnicas de las admirables obras de las culturas que poblaron la tierra americana. Un factor fundamental de la refiguración es copiar meticulosamente con un propósito de “engaño” el original sometido al ejercicio de la apropiación, tal y como lo hacen los falsificadores de arte. La delegación de la ejecución física, como procedimiento de producción, implicaba la búsqueda de sub ejecutores idóneos que realizasen a la perfección esa labor de simulacro; utilizando las técnicas y artimañas de la reproducción y la falsificación para finalmente realizar una serie de piezas híbridas, que abren una nueva dimensión en la expresión y en el concepto.

Alta y baja cultura, arte y no arte, arte y artesanía, verdadero y falso, autor y ejecutante, derechos de autor; son conceptos que la obra coloca en máxima tensión; suscitando controversias y desconcierto, y en muchos casos, franco rechazo y agresión.

Proyecto Estrellas de Piedra

(revista mundo)

Estrellas de Piedra (1996 – 1998) es una “operación” –como le gusta llamarla al artista- Básicamente se trata de un blow-up de “todos los artistas desconocidos, marginales, no conocidos” que le rinden el destino de su trabajo a un nombre: Nadín Ospina. La operación también es realizada en la propia hija del artista: en los rayones fortuitos de Mariana que son llevados a tamaño larger than life.

Estamos en la primera etapa del proceso, la de la materia prima, la del objeto encontrado: los dibujos del dibujante anónimo…

Serie El Ojo del Tigre

En la obra El ojo del tigre (1998-2003), basada en la influencia de Oriente, el color y la pintura, cumple un papel de registro. La citación del ojo, de la mirada, hace alusión a la manera en que el artista observa su entorno, su realidad, su mundo; al modo en que se apropia, recolecta, «caza» imágenes como un depredador visual. El color aquí es un vehículo de captura de esos objetos cargados de sentido comunicativo, de historias, de intenciones explícitas y veladas.

Durante el transcurso de la historia, la cultura oriental ha influido y permeado a la cultura occidental en muy diversas formas; su seducción es una constante que se manifiesta tanto en el arte como en las expresiones populares universales.

Serie Colombialand

En la serie COLOMBIA LAND (2004-2006), tomo los elementos del LEGO ‘’Latino Americano’’ como fichas para un juego crítico sobre la visión que el mundo tiene de nuestra “realidad”. Es una denuncia del proceder de la empresa LEGO y una apropiación de su cliché latinoamericano, para ahondar visual e irónicamente, en todas las variantes icónicas de este estereotipo pernicioso.

COLOMBIA LAND alude también al oportunismo y al cinismo de muchos creadores contemporáneos de América Latina, que usufructuando el dolor de las víctimas reales de la violencia, pasan por ser los poetizadores del dolor y la voz de los desamparados. Es también una denuncia ante el sistema curatorial internacional que sólo ve en América Latina, y por encima de cualquier consideración estética, una tierra de Arte de la violencia, sin analizar la gravedad de esta reiteración excluyente que convierte a nuestro arte y nuestras manifestaciones culturales en otras víctimas del conflicto. Un arte y una cultura secuestrada por la violencia.

Serie Insulas

La obra Ínsulas -un proyecto que inicié en el 2008- es una instalación alrededor del tema arquitectónico. Representaciones de grandes íconos de la arquitectura universal son ejecutadas en piedra y bronce para construir un universo miniaturizado en el que confluyen tiempos y lugares en un encuentro singular de imágenes provenientes de diversas culturas y circunstancias históricas.

La simultaneidad de estas formas en un solo espacio genera un artefacto sincrético que tiene en su esencia una raigambre surrealista. La confluencia de tan diversas representaciones es una metáfora de la interacción cultural y un recordatorio de la dificultad del entendimiento y la asimilación de culturas diversas por sus circunstancias geográficas, religiosas, históricas y políticas.

Serie Oniria

Oniria (2007-2012) es una producción compleja en la que confluyen elementos de diversas etapas. Como apelación a la memoria, al recuerdo, a la nostalgia, es una obra del presente que se desliza por muchos momentos del pasado. En ella reaparecen elementos de los inicios del trabajo como la serialidad y la multiplicidad de elementos; el uso de los colores primarios de raigambre pop; la apropiación del espacio museístico; la abierta teatralidad del montaje; una invocación al mundo de los sueños y del delirio; una revisitación al entrañable mundo del juguete.

Oniria es una declaración de autonomía en un momento del arte en que la exhibición del compromiso y la acción social, desde luego pública y en pasarela visible, son una especie de militancia obligatoria. Es la inmersión en un universo personal de sueños, recuerdos y memorias como una forma de resistencia frente a la dilución de la singularidad y la individualidad. Oniria es una invitación al ejercicio de la ensoñación frente al patetismo de la cotidianidad y la sordidez del statu quo.

 

Serie Resplandor

Resplandor. (2013). Es una obra sobre la fantasía, el prejuicio y la vileza. La exploración y colonización de la tierra en la Era de los descubrimientos dejó como testimonio un conjunto de sorprendentes imágenes que en su momento pretendieron representar y comunicar las primicias de esos novísimos mundos. Imágenes llenas de fantasía e ingenuo encanto pero también de prejuiciosas declaraciones morales, religiosas y políticas. Las descripciones de esas tierras ignotas, exóticas y fundamentalmente “diferentes”, generaron sentimientos colectivos de fascinación, temor, aprensión y muchas veces franco rechazo.

Estas formas de pensamiento fantasioso perviven soterradamente y cobran vigor en este nuestro tiempo marcado por los desplazamientos y las tensiones y conflictos sociales resultantes de ellos. A partir de estas imágenes, la alegoría sirve como herramienta para desplazar su expresión original resignificándola en un contexto diferente para llamar la atención sobre la complejidad de un presente atravesado por formas culturales de un pasado persistente.

Boletín de Prensa

En el espacio Galería 2 (segundo piso) continuamos con la muestra La suerte del Color de Nadín Ospina, con la cual inauguramos la nueva sede de la galería a finales del mes de octubre de este año.

“La suerte del Color” 1980 – 2013, es el título de esta muestra que recoge diferentes períodos, constituyéndose hasta la fecha en la exposición más completa y representativa de la obra del reconocido artista. Una muestra retrospectiva que reúne pinturas, esculturas e instalaciones realizadas por el artista durante 33 años de producción. Ospina es uno de los artistas más importantes de la generación intermedia en el ámbito latinoamericano; a través de su trabajo ha logrado generar una serie de reflexiones sobre la representación, la identidad, la falsificación, la reintrepretación, el quehacer del artista, la autoría y la transculturalidad.

 

Panorámicas (Segundo Montaje)