MANUEL HERNÁNDEZ

FEBRERO 5 –  MAYO  7  |  2022

EL REGRESO

RECORRIDO VIRTUAL

MONTAJE GALERÍA CALLE 80

Con esta exposición, la Galería El Museo no solamente quiere hacerle un homenaje al pintor abstracto colombiano más importante del siglo XX, sino también iniciar la actividad de representación de su legado. Reunimos 50 años del trabajo de Manuel Hernández (1928-2014) con obras que datan desde 1958 hasta 2008, y hemos llamado a esta muestra El Regreso ya que después de muchos años sin que se exhibiera su obra tras su muerte, hoy su legado regresa a la escena plástica colombiana e internacional.

Como la gran mayoría de los artistas abstractos, Manuel Hernández se inició con una  figuración académica influenciada por la orientación hacia el muralismo mexicano con su figuración social realista, que aprendió en la Universidad Nacional, donde estudió de 1946 a 1949. En 1953, en la Galería Leo Matiz, realizó su primera exposición individual en Bogotá, que reunió naturalezas muertas y figuras humanas con influencia cubista. En 1955 participó en la Bienal de Barcelona, en el 58 estuvo en la Bienal de Venecia, al año siguiente entró a dirigir la Escuela de Bellas Artes de Ibagué y en 1961 ganó con Flores en blanco y rojo el Primer Premio en pintura del XXIII Salón de Artistas Colombianos. A partir de los años sesenta, su obra giró hacia la abstracción, buscando la espiritualidad en el arte a través de las formas. Su lenguaje se consolidó a través de una indagación pictórica en la que el color juega un papel definitivo, y desde la década del setenta ahondó en la construcción del signo que caracterizará su obra y el cual desarrolló durante 40 años.

Kandinski, Klee y Rothko fueron tres artistas fundamentales en el desarrollo de su trabajo. Despertaron su interés espiritual y la necesidad de la abstracción como fundamento comunicativo que tiene dos aspectos básicos: el color y la forma. El color como un elemento que transmite sensaciones al espíritu, como una experiencia que abarca otros niveles que van más allá de las posibilidades sensoriales. Vicente Rojo fue otro referente clave en su trayectoria. Bajo la sombra de las formas abstractas de Rojo buscó una continua forma envolvente, encerrada sobre sí misma, que en un espacio acoge leyes de una geometría circular. En la obra de Hernández es muy importante la forma como ilusión, como resultado creativo, como medio con el cual se expresan energías interiores y exteriores. Una de las principales preocupaciones del artista dentro del campo de la abstracción fue la vibración y la posibilidad de una forma “estática en movimiento interno”, como él mismo la definía. Esa irradiación de los bordes implica una amplia reflexión sobre la luz, la materialidad de los objetos y el carácter de los colores, ubicándolo en el trópico.

El lenguaje de Hernández es contenido, austero, determinante y se basta a sí mismo sin necesidad de descripciones. Desde sus años de estudiante, primero en Bogotá y luego en Santiago de Chile, Hernández se encaminó a la búsqueda de una expresión única, de un lenguaje singular, de un alfabeto propio que condense y explique por sí mismo su pintura.

Al artista le interesaba un encuentro sensible con el arte, y ese fue siempre su empeño. Por su carácter tímido e introvertido estuvo lejos de practicar su propia difusión. Nunca quiso que su pintura fuera polémica ni hiciera ruido. Sin tener esta ningún compromiso social ni conceptual, se hizo silenciosa en el taller, con el solo diálogo entre creador y obra.

PALABRAS DEL ARTISTA