PILAR APARICIO

«POLVO DE ESTRELLAS»

FEBRERO 22 AL 6 DE ABRIL  |  2024

Que se sostenga, que no se sostenga, que rechine, que se quiebre o que se caiga, que resista, que se fisure en silencio, en infinitos surcos, que respire, que de manera casi imperceptible la respiración cese. Cessare, marcharse, alejarse.

Las obras reunidas en Polvo de estrellas gravitan en un campo de incertidumbre e imaginación. Pilar Aparicio anota: “¿cómo suena una estrella cuando se rompe?”

La pregunta tiene un topos o un lugar, y no es celeste sino terrenal, carnal, incluso: el lugar de esta pregunta es el cuerpo. Y es un cuerpo que ha sido “madre” y, por tanto, conoce el milagro sutil por el que un continuo de materia se divide en dos sustancias con nitidez, sin desconectarlas.

En la primera obra de este conjunto, Ad levare, Pilar Aparicio visita una antigua tradición funeraria asociada a la historia bíblica de Lázaro. Dentro de esta tradición, el cadáver se desnuda, se unge con aceites esenciales y se envuelve con una mortaja de lino. En esta obra, que mal podría catalogarse como escultura, ni como objeto intervenido, puesto que se trata de la interacción con cuerpos que otrora pertenecieron al reino de los vivientes, es la rama caída de un árbol muerto el objeto de la unción, y la artista la rodea con un sudario de lino, con cera, con el tacto: consentir, permitir, mimar, otorgar. Esta rama se constela en el espacio con el cráneo de un venado, animal que en varias culturas tiene un significado espiritual asociado a la regeneración; en la cosmovisión del pueblo huichol, se trata del venado azul, guía que conduce a un mundo en el que la sanación espiritual es posible. Nos hallamos, entonces, frente a los indicios de un viaje espiritual.

A menudo se confunden los mapas con frases conjugadas en tiempo futuro: viajaré. En realidad, los mapas se conjugan en pasado simple: estuve, vi, fui, oí. Ad libitum es música en su sentido más esencial: es el tempo de un cuerpo vibrando en armonía con el cosmos. Es respiración rítmica, inhalación, apnea, exhalación prolongada, latido. Es, fundamentalmente, energía organizándose en una pequeña trama capaz de entretener un alma atribulada, de elevarla a una dimensión sin coordenadas fijas y diseminar sus partículas lumínicas en un flujo libre, de desatar las cadenas temporales.

Esta noche, bajo la luz infinitesimal de los astros,

los árboles y las flores han estado esparciendo sus aromas frescos.

Yo paseo entre ellos, aunque no se percaten de mi presencia. A veces pienso que cuando duermo

Es cuando más me parezco a ellos—

Desvanecidos ya los pensamientos.

En mí, el estar tendida es algo connatural.

Sylvia Plath

A flor de piel son documentos de la conjunción de un cuerpo y un entorno, vestigio de la singular producción de la negociación diaria de un ser, procesual e infinito, con la trampa de las horas. Atlas Elipticalis recoge ese diario de viaje residual, tan precario y precioso por su poética pura, desprovista de pretensiones y simulacros, a través del vuelo de una mirada, paradoja irresoluble del testigo, que aunque es atravesado por los acontecimientos no logra penetrarlos.

Dolorosus es un pentagrama de líneas vertebrales, entre las cuales se articula la notación de una música sublime, trazada desde el borde de la fragilidad y la fortaleza. Es, a la vez, el aparato de defensa de una flor muy bella, y el despliegue orgánico de las puntas de la rosa de los vientos. Exvotos es el trípode de un teodolito sin telescopio, con patas de cera, una escultura que nos remite a la vulnerabilidad de un cuerpo que persiste en la acción de ser punto de apoyo para calcular con la mirada las características de la superficie terrestre que se extiende ante el viajero. Dolorosus y Exvotos nos retornan así, a nuestro punto de partida, ¿Cómo suena una estrella cuando se rompe? Pues las obras reunidas en esta exposición son diarios y mapas, documentos, instrumentos y símbolos de navegación para viajar ad libitum por el cosmos a través de la cavidad medular de un hueso.

Sylvia Juliana Suárez Segura

OBRAS