Edwin MONSALVE

Publicado

«Prototipos para una naturaleza rehabilitada»

 
Espacio 1 Proyectos
Julio 9 a Septiembre 5 de 2014

Boletín de Prensa


Prototipos para una Naturaleza Rehabilitada (Edwin Monsalve)

El trabajo de Edwin Monsalve siempre se ha caracterizado por su maestría técnica, mas sin embargo es la complejidad con la que el artista se aproxima a los materiales (desde sus límites hasta sus orígenes), la que nos sumerge en una dinámica de “equilibrio entre la técnica, el concepto y el proceso” como él bien lo describe. Para esta serie Monsalve propone rehabilitar, por medio de intervenciones “ortopédicas”, arboles a escala (bonsái) que han sido talados por motivos de enfermedad o que representan algún peligro para la zona donde están ubicados, con el fin de recuperar, regenerar y/o rehabilitar las estructura física y biológica de estos. Monsalve humaniza la naturaleza brindándole el cuidado y la atención que se le daría al mismo ser humano hasta el último instante de su vida. Monsalve se plantea como un observador de la naturaleza que reivindica la relación entre esta y el sujeto desde una reflexión crítica sobre el asunto: rehabilitar y cuidar de ella, o simplemente dejar que ella misma se reintegre. Monsalve estudió Artes Plásticas en la Universidad de Antioquia. En el 2013 y 2012 expuso de manera individual su trabajo en galerías en Bogotá y Medellín; ha participado en los últimos diez años en diferentes exposiciones colectivas a nivel Nacional.

Las exposición estará abierta al público hasta el 5 de Septiembre en la nueva sede de la Galería El Museo: Calle 81 No. 11 – 41. Lunes a viernes de 9:00 a.m. a 7:00 p.m. y sábados de 11:00 a.m. a 7:00 p.m. en jornada continua. Entrada libre.

 
¿Pueden ofrecer las prácticas artísticas experiencias sanadoras? ¿Tienen las artes visuales esa capacidad en alguna dimensión de la realidad? ¿Es posible la rehabilitación a través del arte?
 

La naturaleza, entendida desde el conjunto de los constituyentes planetarios hasta su representación abstracta por parte de la cultura, ha sido una constante transversal en los proyectos de Edwin Monsalve. Las obras se desvanecen y este tránsito puede acelerarse o enlentecerse dependiendo de los cuidados que reciban por parte de sus propietarios. Sin el objetivo de ser un militante en los discursos ecológicos, Monsalve es consciente que lo que le interesa es explorar vías en las que unas prácticas artísticas híbridas se aproximen y discutan problemáticas relevantes y vigentes para el momento contemporáneo. Dichos intereses, lo han llevado por procesos de investigación y trabajo transdisciplinares, en los que los límites entre las practicas del arte y las ciencias quedan desdibujadas. Esta exploración “artístico-científica” como la denomina el propio artista, reconoce que tanto unas disciplinas como otras comparten el hecho de ser sistemas de producción de conocimiento. ¿Por qué no entonces, explorar formas de reflexión y trabajo que indaguen eficazmente en maneras alternativas de relacionar el observar y el hacer? El interés y el contacto con otras prácticas profesionales y sus múltiples agentes (medicina, enfermería, botánica, ingeniería, arquitectura), le permitió a Monsalve entender el corte en el árbol como una especie de fractura que podía ser sanada. Fue así como comenzó a trabajar con bonsáis, puesto que de ese modo podía trabajar de una manera práctica y controlada, cuasi científica, con un árbol de edad. Lo que encontró es que sí era posible recuperar esa “fractura” gracias a que la estructura del árbol era capaz de regenerarse: los órganos internos de la planta vuelven a comunicarse entre sí y la savia de la planta cicatriza la herida.
 
¿Puede tratarse la naturaleza como si fuese un ser humano para intentar regenerarla o curarla? Nada de esto es un simulacro. Las obras están vivas realmente y exigen el compromiso directo con un organismo vivo, todo lo cual pone de relieve las dos grandes preguntas de tipo ético que aquí se despliegan: ¿Cuál es la responsabilidad de Monsalve como artista para con las realidades que distinguen su aquí y ahora? Y como una consecuencia incontestable, ¿cuál es la co-responsabilidad resultante en los públicos / usuarios / propietarios / consumidores de estas obras? ¿Se deberían exigir unos compromisos mínimos por parte de quien desee adquirir las obras? Las plantas están vivas y deben seguir vivas, pues de lo contrario el sentido del proyecto se pierde.
 
Prototipos para una naturaleza rehabilitada marca un cambio sustantivo con respecto a sus proyectos anteriores, puesto que aquí los limites entre la representación y la vida son prácticamente inexistentes. Uno de los objetivos del arte, es el de operar en el territorio de lo simbólico. En este proyecto las fracturas, las cicatrices y los aparatos de rehabilitación son y recogen una buena parte de los significantes. Y es por esto que las obras claramente se constituyen en metáforas de los tratamientos médicos en épocas de guerra, de las zonas de cuarentena conducentes a procesos de rehabilitación permanente. Pero aparte de lo anterior, el proyecto moviliza unos contenidos de una gran profundidad en cuanto a las preguntas éticas que arroja con respecto a nuestra relación cultural, biológica y técnica con lo natural: ¿Tiene la naturaleza la capacidad infinita de adaptarse incluso ante las alteraciones más atroces que se ejercen sobre ella? ¿La vida siempre encuentra el camino? Acaso el proyecto es una metáfora amplia de las marcas que ha dejado el ser humano en su paso por este planeta, cuyos signos de la cultura y la civilización han alterado el paisaje planetario y orgánico para siempre. ¿Podrá superar la naturaleza semejantes modificaciones? Es muy probable que, del mismo modo que sucede con esos árboles, la naturaleza requiera de la aplicación de nuestro conocimiento técnico e intelectual, pero especialmente de nuestra sensibilidad y de nuestro sentido de co-responsabilidad para superar la situación actual en la que se encuentra.
 

Conrado Uribe
Investigador, curador y gestor

 

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