Fredy Saúl SERRANO

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“Parlamento Natura”

Espacio Proyectos
Septiembre 15 a Octubre 12 de 2018



La sugerencia para recorrer esta exposición es la siguiente: leamos la obra de Saúl Serrano en clave onírica. No obstante, la cuestión radica en encontrar qué tipo de visión es la que el artista nos presenta mediante estos sueños. Podría señalarse que para los escritores medievales, existían cinco formas de clasificarlos: las visiones del insomnium, que nos llevan a mantenernos en vela porque son aquellas que llamamos “pesadillas”; las del visum, que se caracterizan porque nos hacen confundir la ficción con la realidad al presentarse como apariciones o alucinaciones; las del somnium, que son aquellas que se nos presentan como enigmas para recordamos lo irreal que es el mundo cuando llega la vigilia; las del oraculum, en las que se engloban todas aquellas imágenes por medio de las cuales el futuro habla en clave de profecías; y las del visio, que, dado su carácter consciente, podríamos traducir como “ensoñaciones”, “visiones” o “premoniciones”.

Aunque la idea es que elijan el término que más se ajuste a sus obsesiones interpretativas; en este párrafo quisiera hablar de las mías: las imágenes del insomnium y las del oraculum. En gran medida porque este Parlamento natura –a diferencia del otro que viene a mi mente, El Parlamento de las aves de Geoffrey Chaucer– no trata sobre la búsqueda de pareja en el día de San Valentín, sino más bien de la forma en que la Naturaleza, sometida a la mutación y el desarraigo taxonómico, ha optado por convocar formas mutantes, como los amorfos, que aún luchan por acceder a la realidad del futuro (oraculum). Y porque, aun cuando estas formas materializadas, con su colorido y sensualidad, no se asemejen para nada a Cthulhu, la bestia sagrada de Howard P. Lovecraft, tengo que confesar que encuentro en ellas algo siniestro, algo que suscita en mí una profunda aprensión –¿o más bien se tratará de alguna modalidad del insomnium diurni?

Por todo esto, he llegado a pensar que existen poderosas razones para que la gran mayoría de estos seres se encuentran enfrascados, enjaulados o expuestos con alfileres –no vayan a escaparse esos pájaros autorreflejados y en actitud de lucha, tal como ocurrió en el largometraje de Hitchcock; a saltar de las paredes y el techo estos curiosos amorfos; o a lanzar al aire sus esporas estos misteriosos organismos. En fin, confieso con incomodidad que no estaría tan paranoico si no supiera que el artista, cual científico a la Frankenstein, tuvo que manipularlos durante todo el proceso con guantes esterilizados, gafas y pinzas. ¡Algo raro tendrán estos seres para haber extremado los cuidados!

Martín Alonso Camargo Flórez
Filósofo y Magíster en Semiótica de la Universidad Industrial de Santander


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