Freda SARGENT

Publicado

Espacio Proyectos
Diciembre 1 a Enero 18 de 2019



 

Alejada de las vanguardias y de la crítica de la época, Freda Sargent (Londres, 1928) desarrolló un lenguaje propio que se debate entre lo figurativo y lo abstracto. Inspirada en la literatura y en la poesía, la artista explora problemáticas relacionadas con la pintura como lo son la composición, la luz y el color. Igualmente, se interesa por buscar referentes dentro del paisaje, el retrato, los bodegones, las atmósferas y la historia que la rodea desde hace muchos años en Colombia.

 

Sargent estudió pintura en el Royal College of Art en Londres y posteriormente viajó a París con una beca del gobierno francés, donde conoció a Alejandro Obregón, con quien se vino a Colombia a mediados de los años cincuenta.

 

Su carrera como pintora ha tenido dos etapas: una primera en Europa y una segunda en Colombia, donde se enfrentó a un proceso opuesto al de los artistas nacionales; pues mientras estos crecieron en América y desarrollaron un lenguaje local, posteriormente se alimentaron de los movimientos de vanguardia europeos y americanos. Freda, por el contrario, creció permeada por las propuestas revolucionarias de los movimientos de entre guerras en Europa y posteriormente vino a Colombia donde se vio influenciada por los temas, la luz y los colores del trópico.

 

Sargent construye sus pinturas con una paleta de pocos contrastes y con una sutil variedad de llamativas tonalidades, creando espacios enigmáticos que recuerdan sueños, fábulas o visiones de la infancia. Los azules en diferentes tonalidades; los amarillos alegres y festivos y los reflejos de una luz hábilmente manejada, son en parte el registro de lo que la rodea. Su sensibilidad la lleva a poner al descubierto la fragilidad de las cosas y la fugacidad del momento que, por medio del encanto de su trazo y de su gesto, resulta en el desarrollo de un lenguaje figurativo donde hay un gran interés en la composición, la luz, y la perspectiva.

 

Como ella afirma, “pinto lo que veo, pinto mi vida”, y es por medio de la representación de su entorno y de sus memorias que, con una composición abstraccionista y gestual, hace de su pintura una experiencia de inmediata comprensión para el espectador.