Luis CABALLERO

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“HOMENAJE (1943 – 1995)”

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Junio 20 – Agosto 22, 2020


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Galería El Museo rinde homenaje al maestro Luis Caballero, uno de los artistas colombianos más importantes del siglo XX, en la conmemoración de los veinticinco años de su fallecimiento, con la exposición Homenaje 25 años después. En esta muestra retrospectiva se recogen alrededor de 200 obras, que recorren el trabajo del maestro desde sus inicios hasta sus últimas obras donde el cuerpo humano, fuente de sus emociones y sentimientos, que se manifiestan en su acercamiento a lo místico, el erotismo y la violencia.

Su trabajo, dominado por la magnitud de la desnudez, insistía en la pintura figurativa a través del gesto apasionado. Para Caballero, el momento reflexivo sobre la anatomía era de gozo y deseo, estudiaba la pose, acariciaba los ángulos, en una perpetua exploración para crear una imagen sagrada. La ambigüedad exaltada en su obra conmueve y confronta al público todo el tiempo, llevándolo de la mano a entender ese estado de gracia único en el que Caballero creó su obra.

Luis Caballero fue un alumno silencioso y devorado por la timidez; tironeado entre la herencia de una familia de filósofos ironistas y por su propia errática fragilidad personal. Era preciso que descubierta el erotismo como camino y meta; como la forma ambigua que más convenía a sus dolorosas indecisiones, espoleadas, además por un enorme talento. En 1968 Caballero pinta el políptico La Cámara del Amor, para la Bienal de Coltejer, siendo este el evento de las artes plásticas más importante en Latinoamérica para ese entonces. Caballero buscaba crear un espacio donde el público se adentrara en la obra y fuera tocado. Las figuras de Caballero reflejaban una necesidad de unión y desgarro, que se contraponía a las corrientes de abstracción que se daban por esa época. En 1966 realiza su primera exposición en París y en 1968 se radica en allí, lugar donde establece su estudio.

En los años setenta ya en París, sus figuras fueron adquiriendo gradualmente el detalle anatómico que había estado ausente en sus pinturas concentrándose en el desnudo masculino. Su obra para ese momento reflejaba las influencias del trabajo de artistas como Francis Bacon, William Kooning y Jean Dubuffet donde usaba la reiteración de la figura, el sentido de lo erótico, la paleta del pop art. Las pinturas adquirieron resonancias del arte religioso español del siglo y de sus homólogos de la Colonia el cual enlutó y negó el placer para propagar el sufrimiento por medio del cuerpo, y esto se vuelve un vocabulario en el que Caballero encontró la fascinación por el erotismo y el manierismo, como si fuera, no un artista contemporáneo, sino uno del siglo XVI. Esta vuelta hacia los grandes maestros convirtió a Caballero en uno de los primeros postmodernos reconocibles, un precursor del movimiento que abarcaría la escena artística de los ochenta. se contraponía a las corrientes de abstracción que se daban por esa época. La exageración en la confrontación y la relación de los cuerpos se convirtió en el escenario donde la obra de Caballero se construyó.

Ya en los años ochenta Caballero consolida el lenguaje en el que se desarrolla su obra. La pintura se convierte en la creación de una imagen sagrada, donde la violencia y la religión se establecen como ejes de referencia, y el dolor y el placer se contraponen continuamente como una fascinación que lo perseguía desde niño y encuentra el descanso en el poder del trazo.

En los años noventa antes de enfermar en 1992, predominó el trabajo en óleo donde la mancha, enmarca los volúmenes, y la capacidad técnica había llegado a su máximo esplendor antes de su prematura muerte en 1995

Luis Caballero nació en Bogotá en 1943. Inició sus estudios en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de los Andes en Bogotá, que continuó en la Escuela de Pintura La grande Chaumière en París. Vivió en Europa desde 1962 hasta 1966, y a su regreso a Colombia fue profesor en las universidades Jorge Tadeo Lozáno y Los Andes, para luego en 1968 radicarse definitivamente en París, después de obtener el Primer Premio en la Primera Bienal Iberoamericana de Pintura de Coltejer en Medellín y el Primer Salón Austral de Dibujo y Grabado en Cali. En 1971 fue ganador del Primer Premio en la Bienal Suramericana de Pintura en Montevideo y en 1977 el Premio de Dibujo en la Bienal de Rijeka en la antigua Yugoslavia.

Su obra hace parte de innumerables colecciones institucionales y particulares alrededor del mundo ya que fue junto con Fernando Botero el artista Colombiano que mayor cantidad de exposiciones internacionales realizó durante sus años de vida.