Escuela de la Sabana

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Espacio Proyectos

Noviembre 13 – Enero 30, 2021

 

 

La naturaleza y en particular el paisaje han sido recurrente motivo e inspiración de diferentes expresiones creativas durante numerosos y variados periodos de la historia.

 

En la Colombia republicana, a finales del siglo XIX, por influencia de los movimientos de las Escuelas europeas de Barbizón y el Impresionismo, nace la Escuela de la Sabana, que es el comienzo consciente y académico del arte nacional.

 

El maestro español Luis de Llanos llega a Colombia en 1893, con la tendencia de la escuela de Barbizón, cuyos destacados maestros fueron entre otros Corot y Millet.

 

Esta fecha coincide con el regreso de Europa del pintor Andrés de Santamaría, (1860- 1945), artista que había viajado desde su temprana infancia a Europa donde se había formado y alcanzado significativos reconocimientos. Su influencia sería definitiva para el crecimiento y profesionalismo de los sistemas del arte del país y sobre todo, para el incremento de las ambiciones creativas y la actualización de los conceptos de artistas que se formaban en ese momento.

 

De Llanos y Santamaría, como lo habían hecho Humboldt, Gros, Church y Mark entre otros, realizaron representaciones del paisaje colombiano desde el primer momento de su llegada. Pero es finalmente la sabana de Bogotá el área que con más frecuencia habrán de interpretar, cada uno con sus respectivos intereses..

Influenciados por estas corrientes y maravillados  con el paisaje de la sabana de Bogotá, en 1894 De Llanos y De Santamaría, crearon la Cátedra del Paisaje, preámbulo de la Escuela Nacional de Bellas Artes. Fundada en 1886 con ella se instaura  la enseñanza moderna del arte académico en el país, dejando de lado el modelo colonial de enseñanza de los talleres de artes y oficios que rigieron la producción artística por más de trecientos años.

 

A propósito de la Escuela Nacional de Bellas Artes es importante destacar su decisivo papel en lo relacionado con la formación académica de los artistas de la Escuela de la Sabana, y también en lo referente a su vida profesional, como escenario de sus exposiciones y como lugar de reunión, intercambio de ideas y discusión sobre sus intereses pictóricos.

 

Otro pintor Europeo que ejerció amplia influencia en los comienzos de la pintura de paisajes en Colombia fue el Italiano Giovanni Ferroni (1853- 1898). Infortunadamente el artista murió siendo aún muy joven, sin haber podido levantar el vuelo artístico que, a juzgar por los pocos trabajos suyos que se conocen, hubiera podido alcanzar. Ferroni fue profesor de Ricardo Acevedo Bernal, lo que explica hasta cierto punto las incursiones de su alumno  en el tema del paisaje, y de Coriolano Leudo quien heredó de este profesor su inclinación por la representación de escenas fluviales.

 

Aparte de sus iniciadores, De Llanos y Santamaría, pueden considerarse como integrantes de la Escuela de la Sabana: Jesús María Zamora, Ricardo Borrero Álvarez, Roberto Páramo, Eugenia Peña, Pablo Rocha, Luis Núñez Borda, Ricardo Moros Urbina, Rafael Tavera, Fídolo Alfonso González Camargo, Coriolano Leudo, Eugenio Zerda, Miguel Díaz Vargas, José María Portocarrero y a pesar de su juventud Ricardo Gómez Campuzano, entre otros.

 

Otros artistas de quienes puede decirse que tienen periodos en los que se integran al grupo, son Francisco Antonio Cano y Domingo Moreno Otero, ya que no obstante haber estado firmemente vinculados con el arte y el paisaje Antioqueño y Santandereano respectivamente, vivieron durante varios años en Bogotá, representaron lugares sabaneros, fueron amigos cercanos de los pintores anteriormente mencionados y sobre todo, compartieron sus criterios artísticos.

 

Es importante anotar que la formación y  desarrollo del movimiento bautizado Escuela de la Sabana representa el primer cambio colectivo de valores artísticos en el país. Gracias a su influjo el arte Colombiano salió del estudio y abandonó la solemnidad y aburrimiento de los retratos de prohombres y de los cuadros históricos y religiosos, dando un radical viraje temático, cromático, compositivo y conceptual.

 

La pintura de paisajes en general y la representación de la Sabana en particular gozaron del favoritismo de los pintores colombianos y del público aproximadamente hasta 1934, cuando nuevos intereses por movimientos artísticos más actualizados e internacionales como el Realismo Social, el Cubismo y el Surrealismo hicieron su aparición en el país.