DORA FRANCO

BODEGONES

JUNIO 12 – AGOSTO 28 | 2021

El bodegón, también llamado naturaleza muerta, aparece como género pictórico independiente en el siglo XVII. Antes, los objetos inanimados como flores o frutas formaban parte de composiciones de otras temáticas. La Reforma protestante es clave en el desarrollo del bodegón. El mecenazgo de obras de temática religiosa desaparece, y los artistas de los Países Bajos empiezan a pintar escenas de la vida cotidiana, retratos, paisajes, vistas de ciudades y, por supuesto, naturalezas muertas. En estas últimas los artistas tenían una libertad total para escoger los objetos que quisieran; así, estas obras se convirtieron en un magnífico medio de experimentación técnica en el que hacer estudios de color o practicar las calidades. Dado el éxito experimentado, el bodegón pronto llegó a Italia y de allí pasó a España. Es seguramente uno de los fenómenos artísticos más relevantes del paso del Renacimiento al Barroco.

Los primeros bodegones firmados y fechados que se conocen en España son del pintor Barroco Juan Sánchez Cotán. En sus bodegones, el fondo oscuro y la luz dan mayor intensidad a cada elemento, que siempre se encuentra aislado de los demás. De ese modo, ese elemento impone su presencia, formando parte a su vez de una precisa composición, cuyo equilibrio tenso hace un aporte importante a ese clima dramático al que nos referimos.

Las obras del Barroco están recargadas de dramatismo (como contraposición a la “paz y armonía” reinantes en las obras del Renacimiento), y esta técnica es ideal para generar este clima que con tanta maestría logran Caravaggio y Rembrandt.

El claroscuro es la técnica por excelencia del Barroco, un período al que podría definírselo con una palabra: contrastes. Es este claroscuro que tanto le interesa a Dora Franco, el cual consiste en un fuerte contraste entre luces y sombras. Distintos volúmenes son iluminados o ensombrecidos con exageración para destacar con énfasis algunos elementos, fundamentalmente el punto de mayor tensión de la composición.

En su nuevo proyecto de naturalezas muertas  que son una interpretación casi pictórica, basada en un proyecto de investigación del chef Juan Carlos Franco sobre recetas de comida ancestral, de diferentes épocas de la historia, la artista utiliza la luz del claro oscuro como lo hicieron los clásicos, recreando las imágenes inspiradas en pinturas e imágenes de estas épocas, recomponiendo los elementos como frutas y vegetales siempre interesada en el enigma de la luz rescatando  la belleza de los elementos utilizados en la composición.

Dora Franco inició su carrera como modelo en Colombia, labor que continuó en Europa y Nueva York, donde posó para artistas como Salvador Dalí, James Moore y Richard Avedon entre otros. Estudio Bellas Artes en la Universidad de los Andes y en el Instituto de Arte de San Francisco, donde se inició como fotógrafa de moda. Estando en San Francisco estudió cine y trabajó en una producción de Francis Ford Coppola para en 1972 aparecer en la “Roma” de Fellini. Tomó sus primeras fotografías con una Nikon en 1968 durante un viaje por el Amazonas. “Después de tanto tiempo como modelo, siempre que posaba pensaba en cómo haría esa foto.” Hoy en día, algunas de sus fotografías forman parte de la colección permanente del Museo Nacional de Colombia.

Nacida en Medellín en 1945 con su espíritu gitano, Dora Franco ha vivido en Moscú, Nueva York, San Francisco, Rio de Janeiro, Madrid, Paris, Roma, Miami y San Diego, donde actualmente vive y ha creado sus composiciones artísticas, llevadas a la fotografía con sus años de experiencia y dominio de la técnica.