GONZALO ARIZA

INTÉRPRETE DE LA NATURALEZA

JUNIO 12 – AGOSTO 28 | 2021

Gonzalo Ariza (Bogotá, 1912 – 1995) fue uno de los más reconocidos artistas que centraron su obra en la naturaleza colombiana y el último de los grandes paisajistas del siglo XX. Sus obras, fuertemente influenciadas por sus años de formación en el Japón, le permitieron crear un estilo propio para recrear los distintos climas y paisajes del interior del país. En sus pinturas se interesa por la luz, la atmósfera, la nubosidad y las sensaciones ambientales de los diferentes climas. Se detiene en los detalles morfológicos de la flora y las especies vegetales que representa. A través de su obra, Ariza realizó una extensa investigación de la geografía y el paisaje tropical colombiano.

Hijo del fotógrafo Aristides Ariza y de María Luisa Vélez Montgomery, Gonzalo Ariza estudió de 1931 a 1935 en la Escuela de Bellas Artes de Bogotá, después de una conversación con Roberto Pizano y apoyado por su madre. En esos primeros años realizó una obra contestataria, indigenista, preocupada por lo social: óleos, linóleos y algunos dibujos. En 1936 viajó a Japón con una beca del gobierno colombiano donde estudió litografía, xilografía y grabado en metal en la Tokio Koto Kogei Gakko, como discípulo de grandes maestros naturalistas; entre 1936 y 1938, tomó clases particulares de acuarela en el Taller de Tsuguharu Foujita: “Mi experiencia más importante fue el contacto con una cultura viva, donde el arte no es cosa de museo sino una actividad de la vida diaria, auténtico arte del pueblo, que lo mismo está en la pintura, en los jardines, en el teatro, en la ceremonia del té.”

En aquel primer viaje Gonzalo Ariza definió su propio estilo. Tomó de la tradición pictórica de ese país esa aproximación a la naturaleza como un todo sin límites, majestuoso e impactante. Su interés por un pasado común, evidenciado en las similitudes que se encuentran en la cerámica prehispánica, lo llevan a una técnica mas cercana a la japonesa que a la europea, tan común en sus contemporáneos. Llegó a Japón con la esperanza de descubrir algo nuevo y, en efecto, lo hizo, pues su arte pronto empezó a adoptar la pincelada del arte tradicional de ese país, el uso de la neblina para representar la atmósfera de las primeras horas del día, así como el uso de una figura en el primer plano para dar un contexto al paisaje que se representa en el fondo.

A su regreso a Colombia, hizo una exposición individual en 1940 en la Sociedad Colombiana de Ingenieros, donde mostró por primera vez sus paisajes: “Me ha interesado el paisaje como modo de expresión y por ser lo más propio y auténtico que tenemos. Además por su belleza y variedad, que lo hacen único en el mundo y está por pintarse.” Durante un breve período, Ariza fue profesor en la Escuela de Bellas Artes de Bogotá (1940-1942). En 1941 recibió el Segundo Premio en el Tercer Salón de Artistas Colombianos y en 1945 recibió el primer diploma de honor en el VII Salón de Artistas Colombianos.