JAIME FRANCO

Publicado

Marzo 13 a Abril 12 de 2014

ALETHEIA Des-ocultamientos



Jaime Franco, ha sido conocido nacional e internacionalmente, hace ya varios años por su trabajo pictórico que desde sus inicios se vio inspirado en el Expresionismo Abstracto norteamericano. Hoy su trabajo, cada vez más rico en referencias históricas, particularmente las del Renacimiento (como los dibujos de Leonardo Da Vinci para La Divina Proporción de Luca Paccioli), se enriquece explorando otros medios de expresión tales como el dibujo, la fotografía y en particular la pintura in-situ que se hace y se deshace en una gran pared, generando así formas nuevas e insistiendo, por un lado, en el paso ineludible del tiempo y por otro, creando una especie de arqueología de la imagen, donde memoria y actualidad se conjugan armoniosamente.


El principio mismo de esta pintura in situ es el des-ocultamiento y se realiza en la pared con barro que el artista escoge de varios lugares del país como en las cercanías de Barichara, donde el color de la tierra es muy especial y difícil de encontrar en otra parte. Figuras arquitecturales que nos recuerdan de una u otra manera construcciones históricas, se realizan en la pared y, luego se borran con ayuda del agua, dejando una huella que se amalgama con otras formas similares. Esta superposición de imágenes abre un espectro amplio de tonalidades que permiten velar y develar, algo muy cercano al misterio y el enigma. Esto mismo es en esencia Alétheia: develar algo pero mediante el ocultamiento, “como una mariposa cuando bate sus alas”, dice Franco cuando le pido explicación de su obra. Este develar, ocultando y des-ocultando, deja al final del proceso toda una obra-huella, insistiendo en que el tiempo es también memoria y no solamente fuga.


En conversaciones con Jaime Franco, él insiste en que su trabajo tiene algo propio del trabajo arquitectónico: no solamente por las referencias formales sino también en su ejecución. El artista nos dice lo siguiente:


Hay un concepto que ha estado presente en la conceptualización de mi trabajo y que tiene más antecedentes en la Arquitectura. El término es Brutalismo y tiene que ver con develar los elementos y materiales con los que se construye. No ocultar. Este término viene del francés “betón brut” que significa concreto bruto o cemento armado. En algo tiene que ver con el color gris de mis pinturas, pero va más allá. La imágenes de la arquitectura brutalista son contundentes, absolutas, de una geometría irregular pero definitiva.


Al dejar al descubierto el proceso mismo de la obra, el artista le asigna a la obra un valor adicional que va más allá del acabamiento, de la terminación y de la finalización de una obra. En este sentido, la obra de Franco estaría en perfecta resonancia con la “Teoría de la formatividad” enunciada por Luigi Pareyson, quien insistía que la obra de arte tiene algo donde la forma continuaba a formarse más allá de la decisión del artista; teoría que Umberto Eco aplicaría para su famosa “Obra abierta”. Al develar ese proceso en ese “brutalismo”, el artista no hace sino insistir en dejar al descubierto el andamiaje de sus imágenes que a su vez se enriquecen mostrando en el mismo instante el antes y el después.


En este sentido, la obra de Franco es una excelente reflexión plástica que ahonda en un universo donde arte y ciencia siguen dialogando en una especie de anacronismo a la manera en que lo concibe Didi-Huberman, donde el pasado -la memoria-, se relaciona con un presente. El espectador y visitante de la Galería El Museo se encontrará con una serie de obras: una efímera realizada in-situ, que se asemeja a las elaboradas en otros espacios y en su taller, las cuales dan cuenta de este proceso gracias a la fotografía y algunas pinturas que crean un puente con su producción anterior. Alétheia entonces, es esa verdad que salta a la vista, que no debe permanecer oculta, que se devela y revela constantemente como una enigma. Pero ¿de qué verdad se trata? ¿dónde se devela tal verdad? En nuestro mundo, de donde el artista extrae el barro con que elabora sus obras, y que recuerda la labor de aquél que saca de lo más profundo de la tierra la materia para reinventarlo, casi alquímicamente. Hay un elemento “primario”, la tierra, que mezclada con agua deviene materia y forma para construir y materializar tal verdad. El “hacer evidente” (Heidegger), esa insistencia en la esencia de las cosas, es, no solamente el procedimiento técnico de la obra de Franco, sino el andamiaje que le permite ser soporte de su búsqueda plástica, la cual sin duda el visitante de la exposición podrá disfrutar en una experiencia estética poco común.

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En sus inicios la obra de Jaime Franco era monocromática y muy reducida a la paleta de los grises y sepias, siempre influida por el arte minimalista y el Informalismo, e inspirado por el Expresionismo Abstracto norteamericano, donde a pesar de la gestualidad presente, había una gran carga conceptual. Hoy su trabajo, cada vez más rico en referencias históricas, particularmente las del Renacimiento, como las de Leonardo Da Vinci y el de La Divina Proporción de Lucca Pacciolli, evidencia la evolución cromática que el artista ha tenido y el claro interés que muestra por temas como la arquitectura, la geometría, los contrapesos y las proporciones.

Franco se sumerge en estos indicios artísticos de la arquitectura del deseo, midiendo las distancias, racionalizando los planos, colocando las imágenes en distintas perspectivas, pensándolas en su posibilidad material para luego, volver a deconstruirlas a través de un dibujo plástico guiado por las leyes de la pintura orgánica y del barro, estableciendo un orden nuevo de perspectivas que, al mismo tiempo, van siendo sepultadas por sucesivas capas.

La exposición de Jaime Franco reúne pinturas, dibujos, fotografías, pinturas efímeras y vídeo. La obra de Franco está marcada por el perfecto equilibrio cromático y espacial, y por la superposición de colores que se mueven entre la abstracción y la sutil aparición de lo figurativo como fondo temático de la composición. En sus últimas series, la inclusión de estructuras arquitectónicas manifiesta su intención de desafiar la estabilidad tomando como base la reconstrucción de dibujos y diseños elaborados por Raphael, Piranessi, Brueghel y Ucello, entre otros. El espectador encontrará en esta muestra una serie de obras, bien realizadas in-situ o que dan cuenta de este proceso en su taller, gracias a la fotografía, además de algunas pinturas que crean un puente entre su producción anterior y la presente.

“Aletheia Des-ocultamientos”, título de la muestra que tendrá lugar en las dos principales salas de la galería, habla particularmente sobre las pinturas in –situ que el artista hace con barro recogido en varios lugares del país. Figuras arquitecturales que nos recuerdan de una u otra manera, construcciones históricas que se realizan en la pared, y luego se borran con ayuda del agua, dejando una huella que se amalgama con otras formas similares. Esta superposición de imágenes abre un espectro amplio de tonalidades que permiten velar y develar algo que toca el misterio. Es ésta la esencia de Aletheia: develar algo a través del ocultamiento, “como una mariposa cuando bate sus alas”, dice Franco cuando explica este principio. Este develar ocultando y viceversa, deja toda una obra huella para la memoria del tiempo.

Jaime Franco estudió Bellas Artes en la Escuela Nacional Superior de Bellas Artes en París y su obra ha sido presentada en numerosas exposiciones colectivas e individuales a nivel nacional e internacional. Su obra forma parte de importantes colecciones, entre las que destacan la Colección del Banco Interamericano de Desarrollo, el Museo de Arte Moderno en Bogotá, la Colección de Arte de la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República en Bogotá, y El Museo de Arte La Tertulia en Cali.

 

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