Manuel Calderón

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Galería 2

Manuel Calderón

“Mecánicamente”

Mayo 29 a Julio 5 de 2014

Boletín de Prensa

La Galería El Museo inaugura simultáneamente tres exposiciones: en la Sala del Primer Piso se presentará la exposición ‘Al tablero’ de Carlos Salazar Arenas (Bogotá, 1973); en la Sala del Segundo Piso se exhibirá la serie titulada ‘Mecánicamente’ del joven artista Manuel Calderón (Bogotá, 1985) y en la Sala de Proyectos, se expondrá ‘Entre Aire’, el más reciente trabajo de Adrián Gaitán (Cali, 1983).

Mecánicamente (Manuel Calderón)

En la Sala del Segundo Piso, se encuentra la serie Mecánicamente, la cual interpreta una paradoja mutante, donde las formas geométricas son protagonistas en la mayoría de las piezas de esta exposición. El artista Manuel Calderón decide poner a temblar los límites de las formas utilizadas, a partir de la línea que los configura con trazos abstractos físicos. Un cuadrado repetido de cierta manera a través de trucos ópticos expande el espacio y por consiguiente anula el tiempo. La imagen se somete a las manipulaciones del autor, pasando de lo análogo a lo digital y viceversa, y en oleaje experimenta una mutación. La yuxtaposición potencializa la imagen. En este experimento resulta vital comprender la impermanecia de la imagen al pasar de un formato a otro, y ser testigos de cómo ésta va perdiendo algo irrecuperable que es el vestigio del ‘corte’, de lo editado. La extensión de lo digital complejiza la comprensión de lo material y, a su vez, lo material intenta dar cuenta de lo que engendra el proceso digital. Y es precisamente en el juego de estas dinámicas donde el artista formula esta obra. Calderón fue galardonado en diciembre del 2012 con el premio EFG Bank y Art Nexus, considerado como uno de los premios de mayor importancia a nivel latinoamericano en reconocer el trabajo de artistas emergentes.

Las exposiciones estarán abiertas al público hasta el sábado 28 de junio en la nueva sede de la Galería El Museo: Calle 81 No. 11 – 41. Lunes a viernes de 9:00 a.m. a 7:00 p.m. y sábados de 11:00 a.m. a 7:00 p.m. en jornada continua. Entrada libre.

“Mecánicamente”
Manuel Calderón – Bogotá 1985


¿Y si el atlas (como una forma de montaje no lineal, más bien caótico) – no fuera sino el resultado
– ignoto y calculado – de nuestros desplazamientos más íntimos?. ¿De nuestras derivas pulsionales o conceptuales, visuales o corporales, sentimentales o políticas?
¿De nuestras autobiografías especialmente reordenadas y acompasadas por los movimientos de nuestro cuerpo?
[Georges Didi Huberman. Atlas ¿Cómo llevar el mundo a cuestas?]

 

La memoria como un lugar, como un edificio, como una serie de columnas, cornisas, pórticos. El cuerpo dentro de la mente, como si nos moviéramos allí dentro, caminando de un sitio a otro, y el sonido de nuestras pisadas mientras caminamos de un sitio a otro.
[Paul Auster. La invención de la soledad]

 
Representarse, su figura hecha imagen. La anulación del autorretrato. Las formas y el gesto. El cuerpo como herramienta para el hacer y el pensar. Dejar ser al tiempo a través de la ejecución de acciones repetidas. Subir y bajar escaleras. Recorrer circularmente un territorio una y otra vez. La latencia del límite. Tiempo e individuo enfrentados en el espacio construido por el artista. Una pugna con la existencia. Estrategias para deshacer la idea del tiempo. Un tiempo dilatado. La imagen reproducida. El ejercicio del ver, quedarse viendo. Dibujar y dibujar.
 
Estas son algunas de las premisas que resuenan en la mente de Manuel Calderón, como voces simultáneas hacen presencia mientras ejecuta sus procesos creativos. Reelaboraciones posibles por el trazo y esa línea de tinta que configura espacios y tiempos en los que el artista se sumerge para perturbar la percepción de lo real. El dibujo es el lenguaje con el que construye imágenes en las que se concretan sus ideas. Sus metodologías encadenan – necesariamente – unas con otras al ritmo de una maquinaria que funciona in crescendo.
 
Mecánicamente hace del dibujo un hecho instalativo. El artista despliega digital y manualmente sus disertaciones sobre el tiempo y el espacio. En esta exposición hay un enfrentamiento de lenguajes característico en los proyectos de Calderón, es la puesta en escena de su obra como una “imagen total” que encarna una idea matriz en formatos y soportes distintos. Su montaje podría simular un video juego sin principio ni final, la desestructuración de un espacio virtual o – si se quiere – la maqueta en escala real de ese video juego en construcción. Manuel Calderón ha entendido “lo mecánico” como ese proceso que va más allá de la reproducción de formas y acciones, él lo concibe como un hecho metafórico donde hay reflexión, sus materializaciones desbordan el hecho simple de lo automático.
 
“El proceso de producción de imágenes en formato digital es muy parecido al proceso de elaboración de las imágenes análogas. Sólo son soportes distintos, pero en ambos casos estoy haciéndome las mismas preguntas. Un ejercicio de hacer y deshacer. Copiar, cortar, pegar. Es una técnica que se replica, una metáfora de lo mecánico. La repetición como acto inquietante, que entorpece los significados aprendidos”.
 
En este sentido, su propuesta de montaje no es contenedora de una narrativa lineal, parece más conveniente incluso referirse a una especie de “desmontaje” donde la circularidad del tiempo soporta la proyección de anacronías. En ese acto, aparentemente ingenuo, de copiar y pegar que el artista señala, se trastocan elementos fundantes del lenguaje visual, la exposición plantea más preguntas que certezas en este ámbito y exige al espectador una disposición para la contemplación, una agudización de su percepción. El reto está en quedarse en la imagen para poder ver el sin sentido de la misma. Manuel Calderón no está significando a través de figuras y creaciones, más bien nos pone en frente de un pause vibrante y también en un punto nos confronta (y nos intimida) con un loop que nos intenta decir algo sobre la existencia misma y sus esquemas rutinarios.
 
“Mi trabajo con el video no tiene una narrativa. Son dibujos en movimiento, animados. El espectador observa, lo ideal es que se quede ahí, no debe esperar a que pase algo literalmente. Por supuesto hay un momento en el que decide si se queda viendo o no, aún siendo consciente de que no va a pasar nada, pero evidentemente si pasa algo. Se trata de observar, tan simple y complejo como eso”.
 
Mecánicamente aparece como una paradoja, formas geométricas constituyen la mayoría de las piezas que conforman la exposición.
El artista decide poner a temblar los límites a partir de la línea que los configura, que los traza – abstracta y físicamente-. Un cuadrado repetido de cierta manera a través de trucos ópticos expande el espacio y por consiguiente anula el tiempo finito. La imagen se somete a las manipulaciones de quien las crea, ésta pasa de lo análogo a lo digital y viceversa, y en ese ir y venir experimenta una mutación. Es lo yuxtapuesto lo que da consistencia a la imagen. En este experimento resulta definitivo lo que se deshace visual y materialmente cuando la imagen se pasa de un formato a otro, ésta va perdiendo algo que no se recupera, el vestigio del “corte”, de lo editado. La extensión que posibilita lo digital complejiza la comprensión de lo material y, a su vez, lo material intenta dar cuenta de lo que engendra el proceso digital; es al interior de esta dinámica que operan las ideas que el artista ha puesto en juego.
 
“En el montaje de la exposición hay un halo de saturación visual. Es un riesgo que decidí asumir. La imagen se toma el espacio, resulta invasiva, precisamente por las ideas que hay de fondo. Eso de la repetición, la reproducción y la serialidad. También la yuxtaposición. La imagen expuesta y contenida a la vez. Lo que se sale del cuadro y lo que se queda dentro”.
 

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