EL LENTE DE

HERNÁN DÍAZ

FEBRERO 22  AL 6 DE ABRIL  |  2024

Son composiciones dominadas por un interés plástico. El negro y el blanco se vuelven contrapunto dinámico y el pintor que está detrás del fotógrafo olvida casi el significado del tema para resolverlo como una serie de formas válidas en sí mismas

Marta Traba, 1960

Hernán Díaz (Ibagué, 1929 – Bogotá, 2009) es uno de los fotógrafos colombianos más reconocidos. Nació en el departamento del Tolima, creció en Bogotá y en 1954, a los 25 años, entró a estudiar en la Photographers School de Connecticut, en los Estados Unidos, donde recibió la influencia del trabajo fotográfico del francés Henri Cartier Bresson y de los estadounidenses Irving Penn y Richard Avedon, de quienes aprendió técnicas vanguardistas para la obturación de retratos, paisajes y la realización de reportajes gráficos.

Fue miembro de la American Society of Magazine Photographers. En los años sesenta sus fotografías empezaron a publicarse en revistas internacionales como Life y Time, y en Colombia las principales revistas y periódicos, como Cromos y El Espectador, reprodujeron diferentes facetas de su trabajo. Su libro Seis artistas contemporáneos colombianos (Bogotá, 1963), en colaboración con Marta Traba, fue el primero de una serie de publicaciones con las que logró la difusión masiva de sus imágenes.

Desde sus primeros retratos, a su último recorrido por paisajes y composiciones artísticas, es posible reconocer el nivel estético de un fotógrafo dedicado a buscar la esencia de aquello que registraba y el alma de las personas que retrataba. Antes de él, las fotografías eran vistas como un registro del acontecer histórico; sin embargo, la obra de Díaz llevó la fotografía al nivel artístico.

Su importancia en Colombia es absoluta, y bien definida por el crítico de arte Eduardo Serrano: “Hernán Díaz desempeñó un papel de singular importancia en cuanto a devolverle a la fotografía colombiana el status de medio artístico que la había caracterizado desde su aparición, en 1840, hasta finales del siglo XIX. Dicha consideración se había perdido al generalizarse la idea de que la fotografía ‘consiste simplemente en una serie de operaciones manuales que no pueden compararse con obras que son frutos de la inteligencia’.

En el libro Hernán Díaz Asuntos del corazón, publicado por el Museo de Arte Moderno de Bogotá, Jorge Mario Múnera se refiere a la mirada de Díaz como “un tercer ojo hiperactivo para los que necesitamos ver fotografías para descifrar el mundo. Un tercer ojo partícipe y testigo de la segunda mitad del siglo XX, intérprete, década tras década, de una sociedad desconcertante y contradictoria. Un tercer ojo inteligente, analítico, crítico, estremecido y asombrado por las efímeras visiones percibidas en el visor”. Una mirada con un interés plástico intrínseco que hizo que una fotografía se convirtiera en una obra de arte.

Tras su fallecimiento, en 2009, el Museo de Arte Moderno de Bogotá realizó una exposición retrospectiva de su obra. En 2015, la Biblioteca Luis Ángel Arango presentó Hernán Díaz Revelado, una gran exposición que reunió una antología de las más de mil imágenes que pertenecen a su colección, una selección de retratos, reportería gráfica de temas variados y hojas de contacto inéditas. Desde 2020 la Cancillería ha venido recorriendo por diferentes embajadas y consulados la exposición itinerante Colombia en 25 fotografías del maestro Hernán Díaz, que comenzó en Tailandia, ha pasado por Egipto, India y Japón, y actualmente se encuentra en Nicaragua.