FREDA SARGENT
OBRA RECIENTE
OCTUBRE 30 AL 30 DE NOVIEMBRE | 2024
La primera etapa de la carrera de Freda Sargent (Londres, 1928) se desarrolló en Europa. Estudió en el Royal College of Art de su ciudad natal y se graduó con honores, viajó a París con una beca otorgada por el gobierno francés, en la Ciudad Luz conoció a Alejandro Obregón, asistió al Atelier 17 a hacer grabados -taller que también visitaba Joan Miró- y luego fue reconocida con otra beca que la condujo a estudiar en Roma.
De la mano de Obregón, llegó a Colombia en 1959. A pesar de que durante muchos años tuvo que luchar contra la discriminación por no solo ser una mujer artista, sino la esposa de un reconocido pintor, Freda se empecinó en continuar pintando, como lo venía haciendo desde su adolescencia.
En la década del ochenta hizo varios viajes a Inglaterra. Durante uno de ellos visitó Gales, donde tomó un curso de cerámica. “Inesperadamente, cuando aprendí a hacer terracota, descubrí uno de los más grandes placeres de mi vida. Amé la arcilla y cómo ésta iba tomando forma en mis manos, esa sensación de tres dimensiones. Fue sumamente emocionante aprender algo nuevo. Fui muy feliz”, recuerda la artista.
Pionera en mezclar el lenguaje figurativo con el abstracto, su trabajo escapa a cualquier definición. Se distingue por ser tanto moderna como contemporánea con un dominio absoluto de la técnica. Su disciplina y su admirable dedicación en el oficio, que todavía sigue practicando de forma vital, a sus 96 años, han consolidado una obra contundente y profundamente íntima en la que procesa las emociones a través de un ejercicio pictórico que se ha mantenido independiente de las vanguardias y los ismos del siglo XX.
Alejada de la crítica, e inspirada en la literatura y en la poesía, la artista trabaja con maestría la luz y el color en sus composiciones, donde toma referentes de la naturaleza, los objetos de la vida cotidiana y los animales que la han acompañado a lo largo de los años en su casa taller. Como lo afirma la propia artista: “Pinto lo que veo, pinto mi vida”.
Siendo una de las mujeres más sobresalientes y singulares de la plástica colombiana, la pintura ha sido el eje conductor de su obra, constituyéndose en una artista de gran reconocimiento.