AURORA LARIO
CARTOGRAFÍAS DEL CUERPO
MAYO 9 AL 6 DE JUNIO | 2026
La estructura del trabajo de Aurora Lario (Madrid, 1967) se fundamenta en la tradición pictórica. Bodegones, paisajes, anatomía humana y el cuerpo desnudo han determinado un interés figurativo que se gestó en su memoria desde niña, cuando iba con su madre, la escultora Aurora Cañero, a los museos de la ciudad. Desde el Prado hasta el Museo de artes y tradiciones populares, Lario es una asidua visitante de exhibiciones en las que se alimenta de imágenes que luego, de manera inconsciente, esboza en sus lienzos.
Siendo estudiante de Bellas Artes en la Universidad Complutense de Madrid se gestó su interés por explorar el cuerpo humano. Sin proponérselo, delineó perfiles de la tradición grecorromana y con óleos recurrió a colores tierra de la tradición pictórica española del siglo XVI y XVII para desarrollar una serie de torsos y cabezas amputadas. En 1993, cuando estuvo en Italia, por medio de una beca obtuvo el permiso para dibujar en el Museo del Vaticano, donde se interesó por los exvotos, las concurrentes figuras religiosas de la historia de la pintura y la anatomía inerte del cuerpo yacente de Cristo.
En lo pictórico, Lario encontró en la acuarela y el acrílico los insumos ideales para trabajar una obra que ha encontrado sus cauces en el azar del agua. Después de 33 años, en Cartografías del cuerpo Lario retoma el óleo, técnica que le ha permitido hablar del paso del tiempo en la piel. Si bien se trata de una obra figurativa, la artista evita los detalles con pinceladas grandes, masas de pintura que se aglutinan en fragmentos de abstracción.
“El desnudo siempre representa vulnerabilidad. Es una imagen que todos compartimos, cada uno desde su experiencia personal. Desde la felicidad hasta la desesperación, los seres humanos mostramos las emociones con todo el cuerpo, y el desnudo es la forma más pura, auténtica y veraz para hacerlo”, apunta Lario, que en su nueva propuesta aborda la feminidad, el erotismo, el amor, la maternidad, la violencia, el exceso, la vejez y la muerte, temáticas que dialogan con esculturas de cabezas, pies y manos en porcelana y arcilla con esmaltes y pinceladas de color en las que rescata partes del cuerpo humano que le han interesado desde el inicio de su carrera artística
Con un hilo conductor cromático, las atmósferas se relacionan y se funden con las figuras. Las manchas generan profundidad y los contornos azules enfatizan un dibujo que contrasta con la calidez de la piel. Sin ser del todo naturalista, porque el gesto de abstracción salvaje borra la minuciosidad anatómica, la nueva propuesta de Lario transita desde el abrazo que inicia en la infancia y la mano de protección lactante, pasando por el sufrimiento simbólico de la existencia, hasta la última bocanada de aire de un cuerpo en el que la piel se adhiere al esqueleto, una narrativa que nos recuerda lo finita que es la carne.
Soraya Yamhure
OBRAS
Si desea adquirir algunas de estas obras nos puede contactar por WhatsApp