Ana Mercedes HOYOS

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Sala Obras Únicas
Diciembre 4 a Enero 29 de 2015

Texto Sala


Este año en el marco de la exposición de Maestros con la cual todos los años finalizamos las actividades de la galería, queremos hacerle un especial homenaje a Ana Mercedes Hoyos, quien nos dejó el pasado mes de septiembre. Fue Ana Mercedes una entrañable amiga y uno de los pilares de las actividades de la galería desde su fundación y con esta pequeña muestra de obras escogidas queremos hacerle un especial reconocimiento a los diferentes pasos de una exitosa carrera como artista para consolidarse en una de las artistas más importantes en el panorama de las artes plásticas en Colombia y Latino América en la actualidad. Ana Mercedes Hoyos fue una de las artistas más destacadas del arte en Colombia. Su obra ha oscilado entre lo abstracto y lo realista, lo figurativo y lo geométrico. Su coherente labor creativa ha permitido que alcance el reconocimiento del público a nivel nacional e internacional.

 
Ana Mercedes Hoyos nace en Bogotá en 1942, y comienza su recorrido por el mundo del arte desde una temprana edad cuando sus padres la llevaban de viaje por Europa, y visitando los museos más importantes del mundo se familiariza con las grandes obras de la historia del arte universal.

 
Su incursión como artista se llevó a cabo en la década del sesenta (siendo estudiante de la Universidad de los Andes y discípula de la crítica y teórica Marta Traba), donde se ve profundamente influenciada por el arte Pop, movimiento que absorbía la atención de los artistas de la época. Durante esta etapa desarrolló una serie de pinturas de vallas publicitarias, las cuales reafirmaría su inclinación por las temáticas del consumismo comercial y la planimetría cromática tan presentes en el arte Pop.

 
En sus subsiguientes pinturas, realizadas a finales de la década del sesenta, hace alusión a la arquitectura, interés heredado de su padre. En la serie Ventanas predominaba la preocupación por lo geométrico y lo constructivo. En ellas el manejo del color se puede apreciar en el planteamiento de las sombras y las penumbras a través de las cuales explora el espacio. Este interés, la llevará posteriormente durante los años setenta, a acercarse al vano de la ventana, enfocando cada vez más el espacio impreso más allá de la geometría, hasta reducir la referencia arquitectónica al formato mismo de los lienzos y hasta plasmar únicamente el cielo, o mejor encuadres del firmamento que a pesar de permitir identificar, con algo de esfuerzo, tonalidades azulosas, eran prácticamente blancos. Este cuerpo de trabajo que la artista llamó Atmósferas, constituiría su etapa minimalista. Con ellas ganaría el Primer Premio en el Salón de Artistas Nacionales de 1978.

 
Paulatinamente, Hoyos se irá alejando del rigor de los movimientos modernos para volver a la pintura figurativa, a la utilización de la representación. Las primeras pinturas que realizó después de las Atmósferas, son trabajos en los que la geometría vuelve a jugar un papel fundamental y donde la línea curva se manifiesta. A inicios década de los ochenta, Ana Mercedes vuelve su mirada a la tierra, dando importancia a la línea del horizonte. Esta serie conocida como Paisajes, conlleva el surgimiento de color.

 
Para mediados de los ochenta, su aproximación a la idea del bodegón después de pasar por las Ventanas, Atmósferas, y Paisajes, lo hace inspirada en las naturalezas muertas de importantes maestros de la historia del arte como fueron Caravaggio, Zurbarán, Van Gogh, Jawlensky, y Lichtenstein. Dentro de este cuerpo de trabajo se encuentran las obras de los Girasoles con los cuales hace un homenaje a Van Gogh, el Primer Bodegón en la Historia del Arte a Caravaggio, y el Gran Desconocido donde homenajea a Jawlensky.

 
Posteriormente, de manera accidental se da un giro conceptual durante un viaje familiar a Cartagena. En las playas turísticas y en el mercado de Bazurto, tuvo lugar su primer encuentro con el que sería posteriormente el eje central de su obra; la palangana, metálica y circular, repleta de frutas las cuales están dispuestas en equilibrio. Según la artista, la organización del recipiente coincidía con la investigación sobre el constructivismo y el cubismo que estaba adelantando durante su revisión a la historia del arte. Desde entonces nacerá una fuerte relación entre Ana Mercedes Hoyos y la comunidad de San Basilio de Palenque.

 
Es así como a partir de 1986, apoyada por imágenes fotográficas tomadas por ella misma, se da inicio a la etapa de los Bodegones de Palenque, donde la interpretación de los recipientes de frutas o palanganas se convertiría en el foco central de su trabajo. En ellas la incidencia y cuidadosa disposición de la luz, las analíticas composiciones fragmentadas en donde la geometría se hace fundamental, y las sutiles y por demás sugerentes disposiciones de color, logran imprimir en cada palangana de frutas, en sus bazurtos o en las fiestas un indiscutible ingrediente de existencia.

 
Estos bodegones son sólo el inicio de la investigación realizada por Ana Mercedes Hoyos, donde con sus obras explorará las costumbres de los palenqueros, como son el boxeo, los juegos comunitarios de los cuales se desprende la Vara de Premio, así como los desfiles de procesión y las fiestas donde se destaca la manera de vestir de las mujeres, con sus trajes de color.
Posteriormente, Ana Mercedes fijo su atención sobre los atuendos que las niñas usan en las procesiones y las fiestas, en especial en los lazos, los cuales se presentan como ilustrador de un universo en el que, regresando a la síntesis de la geometría y del color, reúne elementos culturales distintivos que simbolizan la libertad, la amistad y la solidaridad con la unión de los dos lazos. En palabras de la artista “Los lazos son notorios en Palenque no sólo por su aporte estético al diseño de los vestidos, los cuales son verdaderas obras de arte popular, …sino porque de alguna manera su tamaño es una señal de estatus, sino también para mí, son un símbolo, no sólo de la libertad que los palenqueros obtuvieron gracias a su valor, sino también de mi vínculo de unión con ellos […].”

 
La pintura de Ana Mercedes Hoyos trabaja un imaginario muy latinoamericano y revela una actitud y un acercamiento a la raza y la cultura negra totalmente diferente. Sus obras son una mirada reflexiva y un testimonio de vida de estas comunidades, las cuales fueron incluidas inicialmente dentro de la historia del arte colombiano por Guillermo Wiedemann y que encontraron una voz en las diferentes generaciones de artistas colombianos.

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