Fue un recolector y curioso insaciable. Su obra, basada en gran medida en modelos científicos, pretende mostrar una aproximación a la exploración de lo más profundo del ser humano desde la razón y la sensibilidad. Los procesos de creación de Rojas, conformaron un proyecto artístico abstracto. Hoy en día es considerado una de los más grandes exponentes de la geometría y la abstracción en Colombia.
Con claras influencias de Picasso, Klee, Mondrian y Van Doesburg, entre otros, Rojas recoge y comparte ideas sobre la reducción del objeto a través de la abstracción de la forma. Su obra es el resultado de desarrollos técnicos ligados a experiencias en los espacios que habitaba, recorría y pretendía comprender.
TEXTOS
La movilidad, la liviandad, la fluidez son propiedades características del proceso creativo y el sistema de pensamiento de Carlos Rojas. Gracias a ellas, el artista puede avanzar y volver atrás sin retroceder, o logra fluir por entre categorías que tienen límites flexibles, haciendo posible la paradoja e inclusive la contradicción.
Su lógica responde, más que a un modelo científico, a un orden natural. Diferentes niveles de acción y reflexión, no siempre compatibles entre sí, coexisten en Rojas, sin crear fricciones que lesionen su obra o su pensamiento. Por le contrario se hace posible una aproximación a su trabajo desde la sensibilidad y desde la razón, integrando cualidades que exploran lo más profundo de lo humano y que hablan de la heterogeneidad de la experiencia.
Sus certezas varían y la duda permanente forma parte integral de su lógica reflexión. Para él las ideas no son entes preexistentes a la realidad y, en consecuencia, considera que la verdad es mutante. Por eso descree de una forma de discurrir donde se concatenen, en forma lineal, hechos “objetivos”. La “verdad” es, simplemente, un argumento que requiere para probar una idea que presuem como cierta, pero que, dependiendo del contexto, puede variar, sin temer por ello el riesgo al error.
Aunque gran parte de su producción hace comentarios sobre la obra de artistas como Mondrian o Van Doesburg, con los cuales comparte ideas como la reducción científica de la forma, su concepción del mundo es vitalista y se emparenta con la cosmovisión de pensadores como Nietzsche. En el sentido en que presagió cuáles serían los gérmenes que llevarían a la modernidad a su decadencia.
Como una de sus prioridades, Rojas estima indispensable otorgar al arte una función ética y cree en la necesidad de un proyecto social que, sin tocar los terrenos de la utopía, permita una convivencia más digna y gozosa entre los hombres. Sin triunfalismos y sin una idea acumulativa de progreso, tiene fe en el ser humano: “a pesar del horror, de lo nefasto, encuentro que la vida, que la belleza, es el fin de nuestra existencia”[1]
Quizás su cercanía con formas de pensamiento oriental le han permitido mantener una distancia saludable de una concepción totalizante del mundo y acercarse así a una vivencia del arte, del tiempo y el espacio lejana de intelectualismos y dogmas.
Ajeno a una dimensión lineal del tiempo, considera la existencia como fluir en un continuo presente, lo que le permite poner en acto la memoria, sin evocaciones ni nostalgias, tomando sólo aquellos elementos del pasado que tienen significado en el momento que se vive. Incluso, la voluntad ascética, su tendencia a despojarse de todo lo accesorio, su interés en trabajar con los mínimos elementos, responde tanto a su interés por las corrientes geometrizantes del arte contemporáneo, como a su inclinación por el Tao. Su obra casi podría definirse por una vocación de austeridad, una de las “tres cosas preciosas” de que habla Lao Tsé. Así mismo busca llegar a una síntesis formal que, en parte, surge de un interés por acallar el movimiento producido por los sentidos y la razón, haciéndose “impenetrable al mundo exterior, al que abre sólo su corazón”[2], lo que conduce a pensar que su sentido de la abstracción proviene, de una parte, de un contacto vivencial con su entorno, de un sentimiento de pertenencia a un todo, difícil de acceder por la vía racional. De otra, emerge de las grandes corrientes abstraccionistas del siglo, que han tenido una incidencia definitiva en su obra.
A lo largo de su carrera, Rojas ha sido un estudioso tanto de las ciencias sociales como de las exactas, en especial de la geometría, la cual ha aplicado rigurosamente a la elaboración de sus obras. Se hace visible en su producción la elaboración de una síntesis, completamente personal, de las concepciones de tiempo y espacio de Oriente y Occidente, y la decisión de retomar, con lucidez, los grandes momentos de la historia del arte del siglo XX.
[1] Todas las frases textuales del artista que en adelante no cuenten con una llamada al pie de página, son tomadas de conversaciones sostenidas en su taller.
[2] Lao Tsé. Too-te-King. Editorial Diana, México, 1972, México, pág. 83
Carmen María Jaramillo
Arquitecta y curadora de arte