La Galería El Museo abrió sus puertas en 1987 en Bogotá, Colombia como un proyecto enfocado en desarrollar y promover el mercado del arte colombiano a nivel local e internacional, a través de la representación de artistas, colaboraciones con otras galerías, exposiciones en museos y participación en ferias de arte internacionales. Los artistas representados por la Galería El Museo son seleccionados periódicamente basados en sus aportes al desarrollo de las artes visuales. En 2001 la Galería El Museo abrió la Galería Fernando Pradilla en Madrid para construir un puente entre las escenas artísticas latinoamericanas, españolas y europeas. La Galería El Museo ha representado a través de su historia a importantes artistas internacionales tales como Fernando Botero, Alejandro Obregón, Débora Arango, Luis Caballero, Carlos Rojas, Nadin Ospina y muchos otros.
GABRIEL SILVA CONEJO BLANCO JUNIO 11 AL 18 DE JULIO | 2026 Entre tantas interpretaciones que puede tener el conejo de Alicia en el país de las maravillas, Gabriel Silva (Bogotá, 1955) asume al personaje creado por el matemático británico Lewis Carroll como la curiosidad por lo desconocido, una guía que inicia la aventura de […]
JORGE CABIESES LA IMAGEN INTERCEPTADA JUNIO 11 AL 18 DE JULIO | 2026 Como un lugar dispuesto para la conmoción de la mirada, esta pintura polifónica que se abre y desborda, deslizada entre el surgimiento de las imágenes y su historia, siempre he pensado en la inquietud distraída de Paul Klee contemplando algunas pinturas de
RICARDO MUÑOZ IZQUIERDO ANTROPOFAGIA PSICOTROPICAL JUNIO 11 AL 18 DE JULIO | 2026 Antropofagia psicotropical se erige como un prototipo de bestiario, un sistema de pensamiento y una poética de lo mental. Esta categoría parte de la premisa central del Manifiesto antropófago de 1928, de Oswald de Andrade, quien proponía la devoración crítica del canon
La estructura del trabajo de Aurora Lario (Madrid, 1967) se fundamenta en la tradición pictórica. Bodegones, paisajes, anatomía humana y el cuerpo desnudo han determinado un interés figurativo que se gestó en su memoria desde niña, cuando iba con su madre, la escultora Aurora Cañero, a los museos de la ciudad. Desde el Prado hasta el Museo de artes y tradiciones populares, Lario es una asidua visitante de exhibiciones en las que se alimenta de imágenes que luego, de manera inconsciente, esboza en sus lienzos.
Hay un momento en la historia de cualquier material en que deja de ser útil y empieza a ser elocuente. Un neumático en servicio cumple una función, se desgasta y se reemplaza. Un neumático descartado es otra cosa: conserva la forma de lo que fue —la espiral del acero, el dibujo de la banda de rodamiento—, pero ya no sirve para nada. Se ha convertido en pura materia.
Así, en varias de estas propuestas, el uso de fragmentos de caucho recuperado de maquinaria pesada de la mina de Cerrejón muestra cómo el carbón no actúa como un simple residuo, sino como un agente que ha grabado la materia, inscribiendo físicamente en el neumático la memoria de un paisaje agotado por el extractivismo.
Uno escribió un mundo donde lo imposible sucede con la calma de aquello que siempre perteneció a la vida. El otro compone escenas donde la niñez, la fábula y los símbolos conservan pulso, materia y presencia. En esta exposición, Gabriel Ortega no se acerca a Gabriel García Márquez desde la cita ni desde la nostalgia. Lo recorre. Lo escucha. Entra en Macondo con los ojos atentos de quien todavía sabe asombrarse, de quien reconoce que el hielo puede inaugurar una mirada, que una mariposa puede anunciar el amor y que un árbol puede guardar la locura, la memoria y el destino.
Como hijo de la crítica Marta Traba, Gustavo Zalamea (Buenos Aires, 1951-Manaos, 2011) conoció el trabajo de los artistas plásticos colombianos desde su más temprana infancia, presenciando e involucrándose en las discusiones pertinentes a la creatividad contemporánea. Empezó estudiando Arquitectura en la Universidad Nacional, después siguió por Antropología, se fue a Chile y al regresar a Colombia trabajó en diseño y en publicidad. La efervescente agitación social de finales de los años sesenta lo condujo a trasladar la visión de compromiso con el cambio político a la pintura y en 1971, a sus 20 años, presentó su primera exposición en la Galería Belarca. A partir de ese momento su trabajó comenzó a marcar un agudo sentido político.
La obra de Alejandro Tobón (Medellín, 1978) siempre trae a nuestro tiempo imaginarios del pasado recuperados y reinterpretados por él, reapropiándose la ciudad y la arquitectura, rescatando mobiliario antiguo, y construyendo retazos de distintos tiempos en una misma pieza. Para la muestra un botón: el recordado y viral Pabellón Las Nieves durante la Bienal de Bogotá, que en pleno centro histórico de la capital, en la carrera Séptima con Avenida Jiménez, en la esquina de la Iglesia de San Francisco, puso a convivir una gigante y esférica arquitectura republicana con el gesto iconoclasta del grafiti y el tag del arte urbano con que la ciudadanía se lo apropió.
Los recorridos cotidianos son material para la creación de Sebastián Camacho (Bogotá, 1982). Lleva casi veinte años viviendo en Buenos Aires y, al igual que muchos artistas a lo largo de la historia, incorpora el caminar como una práctica estética que le permite reflexionar en relación con el paisaje, la arquitectura y, en su caso particular, al vivir en una ciudad como extranjero, lo mantiene atento para recuperar algo que para él es extraño.
Los recorridos cotidianos son material para la creación de Sebastián Camacho (Bogotá, 1982). Lleva casi veinte años viviendo en Buenos Aires y, al igual que muchos artistas a lo largo de la historia, incorpora el caminar como una práctica estética que le permite reflexionar en relación con el paisaje, la arquitectura y, en su caso particular, al vivir en una ciudad como extranjero, lo mantiene atento para recuperar algo que para él es extraño.